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Thread: Rusia: Politica de Seguridad Interna

  1. #1
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    Default Rusia: Politica de Seguridad Interna

    Bueno he pensado que tal vez esta siendo mucha falta un tema como este, en relación a todos los asuntos de seguridad interna de la Federación Rusa:

    1. - Cáucaso - Chechenia y el terrorismo islámico
    2. - Guarda fronteras
    3. - Policía
    4. - Vladimir Putin y la geopolítica rusa actual.
    5. - Gazprom
    6. - Acuerdos y Tratados de seguridad entre los países ex URSS
    7. - El Artico ruso
    8. - Islas kuriles y negociaciones con Japón para u tratado de paz.
    9. - etc


    No son pocas las voces que se pronuncian sobre esos puntos específicos que si bien algunos se pueden enmarcar en temas estrictamente militares, no es menos cierto que hay un contexto político interno de seguridad de por medio, con mayor razón cuando estamos tratando con una superpotencia militar, de recursos naturales y con una sociedad de lo más diversa. Además de que esto es una manera de alejar los off topic de los temas netamente militares rusos.

    Particularmente mucho me ha interesado estudiar la situación en el Cáucaso, tema hartamente tratado en la internet. Chechenia es para mi el ejemplo (si no el único ejemplo) de éxito de lucha anti integristas islámicos. Grozny se ha recuperado de una forma envidiable, envidiable si se le compara a otras ciudades donde el terrorismo islámico e integrista ha hecho de las suyas y las sigue haciendo hasta ahora. No obstante el Cáucaso es un tema muy particular porque se trata de una sociedad muy diferente a lo que nosotros entendemos por cultura occidental, por ello aun de cuando en cuando ocurren atentados de menor envergadura, si se le compara a la de años atrás, secuestros y asesinatos al mas puro estilo gánster. Creo que es una región a la que los rusos a pesar de los éxitos, van a seguir invirtiendo muchos recursos para que no vuelva a recaer en lo de antes, porque sin lugar a dudas existe el riesgo de que eso suceda, mientras exista en el mundo el integrismo islámico.

    Bueno empiezo entonces recordando lo que paso en el año 2010 en el metro de Moscu. Un atentado terrorista con explosivos a cargo de dos mujeres, viudas negras se les dice, en venganza por hermanos y maridos muertos por las fuerzas policiales rusas en el Cáucaso.

    http://internacional.elpais.com/inte...09_850215.html

    No hace muchos días las fuerzas de seguridad rusas han dado con el último autor intelectual que quedaba, este:

    Gusen Magomedov



    No es el último de la lista por acabar con lo que queda del terrorismo islámico checheno pero ahí van cayendo uno a uno, el más importante es este, que ya caerá:

    Doku Umarov, ostenta el titulo, no reconocido claro esta, de Emir del caucaso.



    Saludos.

  2. #2
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    Unas fotografías de hace unos meses sobre los preparativos en la ciudad de Sochi para los juegos olímpicos de invierno 2014.

    http://englishrussia.com/2012/12/13/...olympics-2014/

    Lo traigo a colocación porque Sochi es parte del Cáucaso, es decir que los terroristas islámicos tienen una oportunidad de oro para hacerse notar durante el desarrollo de eso juegos, y esa es la razón por la cual las fuerzas de seguridad rusas se han estado esmerando todos estos meses por eliminar a Doku Umarov y su sequito. Se ha sucedido muchos arrestos, detenciones y “eliminaciones” de terroristas que ya iré poniendo aquí.

    Saludos.

  3. #3
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    En el 2011 destruyeron la friolera 1,7 millones de Toneladas de municiones y misiles caducados. En el 2012 1.5 millones y hoy 2013 quieren destruir el doble.

    La herencia sovietica es colosal, no hay duda.

    http://en.ria.ru/mlitary_news/20120201/171071296.html

    Saludos.

  4. #4
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    Rusia apuesta por la “fuerza blanda” en su política exterior...



    La aplazada publicación de la nueva Agenda de Política Exterior de la Federación de Rusia se esperaba con impaciencia. No contiene nada de revolucionario, pero sí que da una clara idea de cómo ven los líderes rusos el mundo de hoy.

    Por primera vez un documento de este tipo no menciona la Guerra Fría. Hasta ahora siempre se habló de la superación de sus efectos, explicando los existentes problemas por la herencia del pasado.

    Hasta cierto momento esto era justo, pero luego empezó a sonar a excusa, a intento de encontrar una explicación fácil y aceptable por todos.

    Ahora, pasados más de 20 años tras la Guerra Fría, es obvio que las dificultades están condicionadas por discrepancias que sólo en parte se deben a la confrontación del pasado.

    El documento menciona la reducción del peligro de guerra a gran escala, incluida la nuclear. Es una premisa muy importante, ya que la conciencia política rusa está superando no sin dificultad la costumbre de pensar con el enfoque de las grandes guerras del siglo XX.

    El reconocimiento de que los riesgos y peligros de este siglo difieren de los que determinaron la mentalidad rusa en el curso de varias décadas, cuando estaban presentes amenazas evidentes, es un hecho esencial.

    Muestra la necesidad de elaborar un nuevo enfoque no sólo en la organización de la defensa, sino también en las relaciones con otros países.

    El texto enfatiza que “la turbulencia global y la creciente interdependencia de los Estados” no dejan espacio a los “oasis de calma y seguridad”, y que el único garante seguro contra las posibles convulsiones es el respeto a los principios universales de seguridad e integridad en los espacios euro-atlántico, euroasiático y de Asia-Pacífico.

    Es una respuesta a la idea popular entre los rusos de que al ensimismarse y separarse de los demás se pueden asegurar condiciones favorables. En el mundo actual esto es imposible.

    Un importante elemento del documento es la parte dedicada al “cambio civilizado” en la competencia global y a la competición entre diferentes valores y modelos de desarrollo en el marco de los principios universales de democracia y economía de mercado.

    Anteriores textos de la política exterior ya abarcaron este tema, pero ahora se le da una resonancia adicional.

    En la política rusa acaba la época del puro pragmatismo y empieza la búsqueda de valores e ideas que sirvan de base.

    Que reconozcan la necesidad de este fundamento es un paso positivo.

    Los autores constatan que el reverso de los procesos de globalización es una tendencia a elevar el significado del factor de la identidad.

    Es curioso que los acontecimientos de la “primavera árabe” se interpreten en el texto como una aspiración a volver a las raíces de la civilización.

    Se dice en el documento que la renovación política y socio-económica de la sociedad es a menudo realizada bajo el lema de la afirmación de los valores islámicos.

    Tomando en consideración la opinión popular en Rusia de que los eventos en Oriente Próximo y en África del Norte son fruto de una astuta conspiración estadounidense o alguna otra, esta interpretación parece valiente y adecuada.

    Por primera vez la agenda rusa habla de la “fuerza blanda”. Hasta ahora la diplomacia de Moscú prescindía de este concepto, popular en Occidente a partir de los inicios de 1990.

    El término fue introducido por Vladimir Putin en uno de sus artículos electorales hace un año, y desde entonces el presidente ruso ha hecho hincapié reiteradamente en la importancia de este elemento.

    También es verdad que en la versión rusa el mayor énfasis lo ponen en la contrapropaganda, mientras que en Europa y EEUU con “fuerza blanda” se entiende el atractivo real del modelo socio-político, capaz de ser transmitido hacia el exterior, y no en imitaciones artificiales.

    Pero que en Moscú hayan prestado atención a la “fuerza blanda” como tal es un paso en dirección correcta; hasta ahora Rusia apostó sólo por la fuerza tradicional, dura, empobreciendo así sus arsenales.

    Siguiendo a Putin, los autores del documento escriben también sobre la fuerza blanda ilegal: este término encubre la actividad de las organizaciones no gubernamentales occidentales en las cuales el mandatario ruso ve el canal de penetración de inestabilidad exterior dentro del país.

    Entre las innovaciones del nuevo plan está el asunto de seguridad de la información. Rusia tardó mucho en prestarle la atención debida, pero ahora esta atención está obviamente creciendo.

    Además, a raíz de los últimos sucesos, aparece en el texto la exigencia de ampliar el marco jurídico para la cooperación internacional con el propósito de elevar el nivel de protección de derechos de los niños rusos que vivan en el extranjero.

    Otro tema actual es la aspiración de normalizar las relaciones con Georgia en aquellas esferas en las cuales esté dispuesta la parte georgiana, tomando siempre en consideración las condiciones políticas existentes ahora en Transcaucasia. En otras palabras, el status de Abjasia y Osetia el Sur es inamovible.

    Es interesante la lista de países europeos prioritarios:

    Alemania, Francia, Italia y Países Bajos; completada por la observación de que también a Rusia le gustaría emplear en la misma dirección el potencial de cooperación con Gran Bretaña.

    Aparece en el texto la Antártida, el nuevo interés del líder ruso.

    Es curioso que nada haya cambiado en el orden de prioridades.

    En primer lugar sigue el espacio postsoviético, ahora con mención de la Unión Económica Euroasiática. Pero Asia, de la que se habla tanto últimamente, queda como antes por detrás de la CEI (Comunidad de Estados Independientes), Europa y EEUU. El contenido de la nueva política asiática es el mismo que en documentos anteriores, aunque ahora parecía que era una faceta mucho más importante.

    En general, la Agenda de la Política Exterior de la Federación de Rusia del año 2013 es el reflejo de la visión actual del mundo por parte de la cúpula dirigente rusa.

    No se apuesta por una estrategia profunda, pues en el actual ambiente internacional no tiene sentido trazar planes a largo plazo.

    *Fiodor Lukiánov, es director de la revista Rusia en la política global, una prestigiosa publicación rusa que difunde opiniones de expertos sobre la política exterior de Rusia y el desarrollo global. Es autor de comentarios sobre temas internacionales de actualidad y colabora con varios medios noticiosos de Estados Unidos, Europa y China.

    Es miembro del Consejo de Política Exterior y Defensa y del Consejo Presidencial de Derechos Humanos y Sociedad Civil de Rusia. Lukiánov se graduó en la Universidad Estatal de Moscú.

    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMETE CON LA DE RIA NOVOSTI

    Fuente: http://sp.rian.ru/opinion_analysis/2...156520756.html
    "Quien no extraña la Unión Soviética, no tiene corazón."
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    Vladímir Vladímirovich Putin

  5. #5
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    Maniobras del FSB.



    Saludos.

  6. #6
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    La buena relación con Rusia sigue siendo crucial para Francia...



    Vladimir Putin y François Hollande ya se conocían antes de que el presidente francés viajara a Moscú la semana pasada.

    La primera gira por el extranjero del líder ruso -recién investido la primavera pasada- preveía una escala en París, aunque de pocas horas.

    Los testigos dicen que aquel encuentro no destacó por ser especialmente cálido.

    Una nueva escalada de violencia en Siria había puesto de relieve las diferencias entre Rusia y Francia, dos países que mantienen posiciones muy explícitas y prácticamente opuestas ante el conflicto sirio.

    Sin embargo, en aquel momento Putin vio necesario dar a entender que la relación con París tenía para el Kremlin especial importancia y que, junto con Berlín, era el principal socio de Rusia en Europa.

    Dos guerras bien distintas

    Aunque desde un principio estaba previsto que la visita de Hollande fuese muy corta, de apenas unas horas, se vio en seguida que le faltaba tiempo.

    Lo que no pudo faltar es, claro está, un tema como Siria, del que esta vez se habló en un tono algo más distendido.

    Ambos líderes coincidieron en que era muy complejo y que "uno no se aclaraba con este asunto sin unas copas". Putin optó por el vodka y Hollande, por un vino de Oporto.

    Las posiciones de las partes no habían cambiado respecto al anterior encuentro, pero el contexto sí era algo distinto.

    Las expectativas de un inminente giro de la situación y una caída del régimen de Asad que predominaban en Occidente el año pasado, han dejado paso a una sensación de punto muerto:

    ninguno de los bandos es capaz de imponerse y Damasco tampoco se tambalea.

    La presión externa sobre Siria no cesa, aunque los amos extranjeros de la oposición admiten ahora otras opciones, además del incondicional fin del régimen.

    El esfuerzo de Rusia, un país que ha defendido firmemente la vía política y no ha cedido ni un ápice en esta postura, vuelve a ser tenido en cuenta y eso que hasta hace poco se decía que el planteamiento de Moscú era absolutamente inviable.

    Aunque para la relación ruso-gala el asunto sirio, al igual que el conjunto de los efectos de la "primavera árabe", no es el principal, Vladimir Putin no pudo dejar de destacar la doble moral de sus interlocutores franceses, con una actitud frente a Siria y otra bien distinta, frente a Malí.

    La economía por encima de todo

    Para François Hollande era importante reafirmar la exclusividad de los lazos entre ambos países, con el fin de convertir la relación política en una cooperación económica más amplia.

    Europa entera está obsesionada ahora con los mercados de materias primas, porque significan puestos de trabajo y crecimiento económico, cosas que preocupan al electorado.

    Todos los presidentes de la Quinta República, desde Charles de Gaulle hasta el antecesor más próximo de Hollande, Nicolas Sarkozy, han mantenido la misma filosofía respecto a la relación con Moscú, importante por dos razones.

    En primer lugar, porque es clave para la estabilidad en Europa: sin un contacto normalizado con Rusia habría agitación en Europa Occidental.

    En segundo lugar, porque el prestigio y el poder (un factor sumamente importante y tangible para París) se mantiene sobre tres pilares de la política francesa:

    una Europa unida (en la que el país galo se considera un líder por definición), las relaciones transatlánticas (con la condición de la mayor igualdad posible con Washington) y un buen entendimiento con Moscú.

    La correlación entre estos tres componentes ha sido distinta durante el mandato de diferentes presidentes, al igual que las actuaciones en estas direcciones, pero el conjunto de la estructura no ha variado.

    Hollande no pretende renunciar a esta tradición, lo que ocurre es que ahora el factor determinante es precisamente el económico. Al igual que el resto de Europa, Francia está lidiando con la crisis.

    El bienestar económico no solo es una garantía de estabilidad interna, sino un argumento en el pulso europeo sobre las vías para salir de la recesión que enfrenta al socialista Hollande con la conservadora Merkel.

    Lo curioso es que Rusia está presente, de forma indirecta, en este debate. No como participante, sino como una circunstancia importante.

    París intenta igualar a Berlín, que destaca tradicionalmente como principal socio europeo de Rusia en los negocios.

    Es algo a lo que se dedicó intensamente Sarkozy, y todo parece indicar que Hollande se esforzará por mantener y multiplicar esta parte de la herencia de su antagónico antecesor en el cargo.

    Rusia necesita avanzar mucho en tecnología y economía, y Europa siempre ha sido una fuente de estos avances.

    A pesar de la incesante palabrería acerca de la reorientación hacia Asia, en Rusia no se está considerando ninguna alternativa real a Europa (ver la recién publicada Doctrina de Política Exterior de Rusia en la que Asia-Pacífico aparece sólo a partir del párrafo 75).

    Es por ello que todos los desencuentros ideológicos y políticos entre Rusia y los países de la Unión Europea, que últimamente se van acentuando de forma clara, no impiden una creciente interacción en lo práctico.

    Es evidente que de existir una mayor cercanía ideológica, muchos de los problemas se podrían evitar. No obstante, el hecho de que los negocios sigan adelante incluso pese a un distanciamiento ideológico, demuestra la presencia de una atracción mutua.

    Frenos para los Mistral

    Los proyectos ruso-franceses más emblemáticos puestos en marcha por los presidentes anteriores (el contrato de los portahelicópteros Mistral y la participación de Francia en el desarrollo del 'cluster' turístico del Cáucaso del Norte) se vieron en entredicho por motivos de carácter interno ruso.

    La nueva cúpula del Ministerio de Defensa no comparte la pasión de sus antecesores por comprar material extranjero y la industria militar nacional exige que los puestos de trabajo se creen en Rusia y no en Francia.

    Los percances de Sochi, que se han traducido recientemente en una serie de sonadas destituciones, son considerados por muchos como un indicio de posible redistribución de los intereses empresariales.

    Sin embargo, la participación francesa podría precisamente tener un papel estabilizador ante los conflictos.

    Independientemente de la opinión que se tenga, por ejemplo, sobre la situación en torno a los Mistral, se trata de un proyecto internacional demasiado importante como para rechazarlo a la ligera.

    Del asunto de los Mistral y sus consecuencias se puede sacar una lección práctica. Y es que cuando dos países con una gran tradición de industria militar intentan simplemente vender algo el uno al otro, lo más seguro es que se topen con un importante rechazo.

    Una colaboración de este tipo tiene futuro solo en aquellos casos en los que no se trate de un contrato puntual, sino de operaciones sistemáticas en los sectores de defensa de los dos países, que resulten en beneficio de ambas partes y les aporten mucho más que unas ganancias económicas a corto plazo.

    Por muy extraño que parezca, tal vez Moscú y París deban intentar hacer suya la experiencia ruso-india de desarrollar armamento (un caza de quinta generación) de forma conjunta.

    Si bien es cierto que Francia es miembro de la OTAN, condición que impone ciertas limitaciones, en las últimas dos décadas hemos comenzado a hacernos a la idea de que en el mundo moderno no hay que descartar nada porque casi todo es posible.

    En cualquier caso, la historia de las relaciones entre Rusia y Francia favorece que, pese a la coyuntura actual, podamos hacer planes en común y a largo plazo.

    *Fiodor Lukiánov es presidente del Consejo para la Política de Defensa y Seguridad

    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE RIA NOVOSTI
    Fuente: http://sp.rian.ru/opinion_analysis/2...156551290.html
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    Vladímir Vladímirovich Putin

  7. #7
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    Un año intenso de la presidencia de Putin tras una victoria previsible...



    Ha pasado un año desde la elección de Vladímir Putin como presidente de Rusia.

    Aunque era segura su victoria en unos comicios presidenciales que coincidieron con acciones de protesta multitudinarias protagonizadas por la oposición rusa después de las elecciones parlamentarias celebradas en el país en diciembre de 2011, los analistas pronosticaron que el tercer mandato presidencial de Putin no sería fácil.

    A día de hoy, los expertos constatan que el año transcurrido desde la reelección de Putin fue más complicado que otros períodos de su gobierno.

    El mandatario ruso tuvo que esforzarse para satisfacer los intereses de varios grupos de la sociedad y cumplir sus promesas electorales pese a tener menos recursos, además de afrontar distintos problemas en las relaciones con EEUU.

    El 4 de marzo de 2012, Vladimir Putin ganó por tercera vez las elecciones presidenciales en Rusia, al reunir el 63,6% de votos.

    Resultados de los sondeos de opinión

    Según los datos del Centro Levada, la mayoría de los rusos (un 65%) considera que la presidencia de Putin ha sido positiva, frente a un 18%, que opina lo contrario.

    Un 17% de los encuestados no supo muy bien qué decir a la hora de responder a esta pregunta.

    Los ciudadanos consideran que el mérito principal de Vladímir Putin fue que logró restablecer el estatus de Rusia como ‘gran potencia’. Así es la opinión de un 36% de los encuestados.

    El segundo mérito de Putin, mencionado por un 28% de los encuestados, es el aumento de salarios, pensiones y subsidios.

    El tercer mérito más valorado, mencionado por un 24% de los encuestados, es que logró aplacar los ánimos separatistas e impedir la desintegración de Rusia.

    Mientras, según un 43% de los rusos, el mandatario del país no logra garantizar una distribución justa de los ingresos de los ciudadanos comunes y corrientes.

    Un 36% le reprocha a Putin no "devolver a los ciudadanos los recursos financieros perdidos en el proceso de reformas”.

    Un 25% opina que el presidente de Rusia no logró mejorar la situación en materia de respeto a las leyes y mantenimiento del orden público.

    Son datos de un sondeo realizado por el Centro Levada del pasado 15 al 18 de febrero entre 1.600 habitantes de 130 poblaciones de 45 regiones de Rusia. El margen de error estadístico no supera el 3,4%.

    Según el sondeo de opinión realizado el año pasado por el Centro de Estudios de la Opinión Pública (VTSIOM por sus siglas en ruso), con el regreso de Putin al Kremlin los rusos esperaban en primer lugar una mejora del nivel de vida (un 19%), así como el desarrollo de las políticas sociales, un aumento de pensiones, el crecimiento económico (un 5%), la lucha contra la corrupción y los abusos de poder (un 4%), la disminución del paro y una mayor acceso de la educación y la sanidad (un 3%).

    Este estudio del VTSIOM se realizó a finales de septiembre entre 1.600 habitantes de 138 localidades de 46 regiones de Rusia.

    El margen de error estadístico no supera el 3,4%.

    Año complicado

    Los expertos coinciden en que este año fue más complicado para Putin que otros períodos de su presidencia (de 2000 a 200.

    “Por primera vez desde que Putin asumiera la presidencia se puso en duda su derecho a gobernar el país.

    Durante este año, Putin tuvo que esforzarse para satisfacer los intereses de determinadas élites, calmar a la población y demostrar que controla la situación”, dice el analista Pavel Sviátenkov.

    Según Vladimir Slátinov, experto del Instituto de Estudios Políticos y Humanitarios, Putin no esperaba que la llamada ‘clase media’ creada como resultado de sus reformas mostrara la hostilidad hacia él y posteriormente le traicionara.

    “Tras una escisión en la sociedad rusa, Putin empezó a actuar para eliminar la amenaza. No creo que lo haya hecho con entusiasmo, pero parece que estaba en contra de las reformas políticas”, señala el experto.

    Slátinov destaca que Putin tenía que seguir gozándose de apoyo de la mayoría.

    Las autoridades demostraron que defendían los valores tradicionales: la Iglesia (caso de las Pussy Riot), la familia (la ley que prohíbe a los ciudadanos de EEUU adoptar niños rusos).

    Además, se privó a la élite rusa del derecho a poseer activos financieros en el extranjero.

    Según los expertos, cumplir las promesas electorales fue una tarea complicada.

    Slátinov considera que Putin cumple “las promesas con las que se aseguró de la lealtad de la población:

    aumentan pensiones, se adoptan medidas para subir los sueldos de los empleados públicos, las fuerzas del orden están en el centro de atención”, se lleva a cabo la lucha contra la corrupción con implicados de alto rango, se cumplen promesas relacionadas con el sector de negocios.

    Pero la escasez de recursos impide a Putin cumplir las promesas dadas. Las autoridades se ven obligadas a determinas las prioridades y optimizar el sector público”, explicó Slátinov.

    Sviátenkov, por su lado, centra la atención en el hecho de que “el Gobierno constantemente exige dar luz verde a una nueva etapa de privatización o venta de la propiedad estatal”.

    “Putin tiene que buscar fórmulas de compromiso entre estas exigencias y las de la mayoría de la población que son contrarias”, destaca el experto.

    Según un sondeo de opinión realizado por el Centro Levada, un 47% de los ciudadanos rusos opina que Putin está cumpliendo sus compromisos electorales tras la reelección para su tercer mandato presidencial; mientras que un 39% de los encuestados cree que no los cumple.

    Un 17% de los encuestados sintió dificultades a la hora de responder a esta pregunta.

    Política exterior

    Según Yan Vaslavski, profesor del Instituto Estatal de Relaciones Internacionales de Moscú (MGIMO, por sus siglas en ruso), en el período de 2000 a 2008, Putin ya demostró que era un líder capaz de determinar de modo eficaz las prioridades de Rusia en el ámbito de la política exterior.

    “Los resultados positivos del sondeo están vinculados con la determinación sutil del papel de Rusia en el mundo, del rumbo en la política exterior y de las prioridades en materia de cooperación con los socios extranjeros que deben corresponder a los intereses nacionales”, agrega el experto.

    Vaslavski destacó que la política exterior de Rusia está relacionada con la política interior.

    “De hecho, Putin pudo ofrecer a la población no sólo varias medidas sino un sistema de valores aprobado por los ciudadanos.

    Por ejemplo, el patriotismo se refleja tanto en el ámbito de la política interior como en la exterior, que se hizo aún más independiente”, considera el experto.

    Alexei Mujin, director general del Centro de Información Política, recordó que Putin figura en las listas de las personas más influyentes del mundo.

    Al mismo tiempo, los expertos han centrado la atención en que el año pasado se agudizó una serie de problemas entre Rusia y EEUU.

    “No se logra establecer plenamente unas relaciones entre EEUU y Rusia.

    Estos dos países suelen competir en todos los ámbitos, pero hay un mecanismo que impide que se acumulen los errores en las relaciones.

    Se trata del mecanismo de comunicación de los presidentes de Rusia y EEUU.

    Da la sensación de que el presidente ruso Vladimir Putin tiene dificultades en encontrar fórmulas de compromiso con su homólogo estadounidense Barack Obama, por eso parece que hay un conflicto en las relaciones ruso-estadounidenses”, dijo Mujin.

    Según el experto, Rusia y EEUU, de hecho, no están en un conflicto. “Sólo tenemos distintos intereses y prioridades nacionales”.

    Vaslavski hizo constar que las discrepancias entre Rusia y EEUU surgen en reiteradas ocasiones debido a la aplicación de un doble rasero o una postura unilateral de la parte estadounidense en materia de la solución de asuntos importantes.

    "Por ejemplo, la llamada ‘ley Magnitski’ fue aprobada, ante todo, para no cooperar con EEUU para resolver problemas de los niños rusos adoptados por las familias estadounidenses, etc.

    Se trata de acciones absolutamente inútiles en las relaciones bilaterales que afrontan un amplio abanico de problemas a resolver”, agregó el, experto.

    "En caso de que se apliquen unos principios de cooperación de igual a igual en las relaciones bilaterales entre Rusia y EEUU y se determinen las prioridades de la cooperación, ante todo por parte estadounidense, los resultados no se harán a esperar”, concluyó el experto.
    Fuente: http://sp.rian.ru/opinion_analysis/2...156546186.html
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    Vladímir Vladímirovich Putin

  8. #8
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    Pronósticos sobre el rearme global para 2020 ...



    EEUU considera que el año 2020 marcará un importante hito en el nuevo formato de su presencia militar a escala global.

    Durante la conferencia para problemas de seguridad celebrada en Singapur en 2012, el entonces secretario de Defensa de EEUU, Leon Panetta, manifestó que hacia 2020, en el Océano Pacífico estaría concentrado un 60 % de sus fuerzas navales, incluyendo seis portaaviones, así como la mayor parte de buques de superficie y submarinos.

    El 2020 es también un momento crucial para las FFAA de Rusia y de China. Hacia esta fecha, la parte del armamento moderno en el Ejército ruso ascenderá al 70 %, mientras que China se propone alcanzar resultados importantes en el programa de modernización de su Ejército.

    Rusia empezó a modernizar sus arsenales en 2008, cuando aumentaron en flecha los gastos en la adquisición de nuevos armamentos.

    Durante los cinco años transcurridos, la parte del armamento moderno en las FFAA de Rusia, producido tras el colapso de la URSS, creció del 6 % al 16 %.

    Ahora el Ejército ruso está dotado, fundamentalmente, del armamento producido en la última década de existencia de la URSS.

    A partir del 1992 se redujeron drásticamente los volúmenes de producción, y a lo largo de los quince años subsiguientes, Rusia fabricó armamentos convencionales, destinados, en su mayor parte, a la exportación.

    Hacia el 2020, Rusia procurará reemplazar los actuales cazas Su-27 y MiG-29 por los Su-35S y Su-30SM, así como por aviones de quinta generación T-50. Los bombarderos Su-34 reemplazarán a los Su-24.

    El Ejército de Tierra recibirá tres nuevos vehículos blindados multifuncionales: el pesado Armata, el mediano Kurganets-25 y el ligero Bumerang.

    La Defensa Antiaérea contará con los sistemas de misiles S-400 y S-500.

    Además, todas las brigadas de misiles serán dotados de nuevos sistemas Iskander.

    La sustitución del armamento soviético por el moderno durará más de una década. Lo que requerirá el mayor tiempo será la sustitución de los buques de superficie obsoletos:

    a juzgar por todo, la Marina todavía no ha definido sus requisitos a la industria.

    El proyecto de un nuevo portaaviones todavía está en fase de discusiones.

    Lo mismo se refiere al proyecto de un destructor pesado dotado de nuevos sistemas de defensa antiaérea y sistema multifuncional de control de fuego, parecido al estadounidense AEGIS.

    Se dedica la más detenida atención al desarrollo de la flota submarina, con la particularidad de que una buena parte de nuevos submarinos atómicos dotados de misiles de crucero Yasen y submarinos portamisiles atómicos de la clase Borei estarán destacados en el Pacífico.

    El programa ruso de rearme, por su dinamismo, semeja en parte el chino, con la particularidad de que los chinos se retrasan unos diez o quince años.

    La producción de armamento pesado en China alcanzó su tope en la primera mitad de los años setenta.

    Desde finales de los setenta y hasta mediados de los noventa, la cantidad del armamento producido disminuyó drásticamente.

    Como resultado, a comienzos del siglo, en los arsenales chinos prevalecieron los armamentos fabricados todavía en la época de la Guerra Fría.

    También hoy, a este armamento obsoleto le corresponde una notable parte en el Ejército chino.

    Por ejemplo, los viejos misiles balísticos DF-4 y DF-5 siguen siendo importante componente de las fuerzas estratégicas nucleares chinas.

    A pesar de todos los adelantos tecnológicos chinos, el reemplazo de estos misiles, diseñados hace más de cuarenta años, afronta dificultades.

    Para prolongar su vida útil en unos veinte años, es preciso desarrollar trabajos I+D ex profeso.

    El mando pide a los veteranos de las Tropas de Misiles que durante toda su vida atendieron estos sistemas inmensos, que no se jubilen, porque no hay con quien reemplazarlos.

    Los últimos cazas chinos J-6 fueron retirados del servicio operacional tan sólo en 2010, mientras los de segunda generación J-7 siguen en servicio activo hasta hoy.

    El número de carros de combate obsoletos (modelos 59 y 79) supera el de modernos (modelos 96 y 99).

    Permanecen en servicio miles de piezas de artillería de diseño soviético que datan de los años cincuenta.

    El nuevo material se va enérgicamente reemplazando. Para el 2020 está previsto alcanzar resultados cualitativos en la modernización de las FFAA de China.
    Fuente: http://spanish.ruvr.ru/2013_03_06/de...on-desarrollo/
    "Quien no extraña la Unión Soviética, no tiene corazón."
    "Quien la quiere de vuelta, no tiene cerebro."

    Vladímir Vladímirovich Putin

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