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Thread: La Verdad sobre las Esterilizaciones Forzadas.

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    Default La Verdad sobre las Esterilizaciones Forzadas.

    Para los que siguen con el sanbenito de que Fujimori mando esterilizar por la fuerza al miles de mujeres pobres del Peru, aqui dos entrevistas con la autora de una investigacion seria sobre el tema ...

    Esterilizaciones forzadas: Entrevista a María Cecilia Villegas
    La autora del libro “La verdad de una mentira” conversó con El Comercio acerca de la política de salud y planificaciónfamiliar del gobierno de Fujimori.
    Esterilizaciones forzadas: Entrevista a Maria Cecilia Villegas
    Lima, 14 de agosto 2017
    Actualizado el 14/08/2017 a las 17:00

    En una entrevista en vivo, vía la página de Facebook de El Comercio, la abogada María Cecilia Villegas conversó con el editor central de Opinión, Andrés Calderón, sobre los hallazgos de su investigación publicada en el libro “La verdad de una mentira” que ahonda en los casos de esterilizaciones forzadas ocurridos durante el gobierno de Alberto Fujimori.

    Según explicó Villegas, su libro abarcó una investigación cuantitativa que buscaba, a través de data y estadísticas, determinar si durante el gobierno de Fujimori se implementó una política pública de esterilización masiva y, de ser así, si esta había sido forzada en las participantes del programa. “No es cierto que haya habido 300.000 víctimas de esterilización forzada, en realidad era un programa de salud reproductiva y planificación familiar”, indicó. La abogada señaló que el objeto principal de este programa era proveer con una gama de métodos anticonceptivos de uso voluntario a personas en condición de pobreza.
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    La autora indicó, por ejemplo, que en el año 1997 los procedimientos de anticoncepción quirúrgica voluntaria (AQV), también llamados ligaduras de trompas, representaron el 13% del total de métodos proveídos por el programa. Sostuvo que el programa “no podía ser política porque el universo al cual estaba dirigido fue muy poco con relación al total”. Respecto de la cantidad de víctimas, añadió: “Los números no apoyan esta hipótesis por la cantidad de mujeres que eligieron libremente los otros métodos que querían y por el número de denuncias que hay”.

    Con relación a los reportes periodísticos en los que algunos médicos sostienen que habrían existido directivas que establecieron metas a las cuales debían llegar mensualmente y cuyos lineamientos no podían ser cumplidos en las condiciones dadas y con los recursos otorgados, Villegas manifestó que estos doctores estarían buscando "liberarse de responsabilidad".

    La abogada reveló no haber encontrado alguna directiva del Ministerio de Salud que estableciera cuotas o metas que respalden estas denuncias. "Lo que hay son cuotas presupuestales y esto viene de cómo se crean los presupuestos públicos y de directivas del Ministerio de Economía y Finanzas. Cuando en un programa público se establece anualmente un presupuesto –y esto está basado en el número de usuarios que va a tener este programa– [es] sobre la base de esa cuota que se hace el presupuesto", explicó.
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    En esa línea, Villegas también sostuvo: "Yo no he encontrado evidencia, por ejemplo, de que se otorgue beneficios económicos a los médicos [...] en el ministerio no había presupuesto para bonos. Ni tampoco he encontrado ningún médico que haya sido despedido por no haber cumplido con estas supuestas cuotas de esterilización".

    Asimismo, la autora comentó lo que a su parecer fueron las principales fallas que presentó el programa de planificación familiar del gobierno de Fujimori entre los años 1995 y 2000: “En principio yo creo que hubo varios errores en la implementación del programa. El primero es que no hubo un proyecto piloto. Se implementó de manera homogénea en todo el Perú. Debió haber sido más cuidadoso en el caso de mujeres rurales, pese a que la evidencia muestra que se les brindaba toda la información. De acuerdo a la Endes 2000, el 94% de las mujeres que había tenido una esterilización sabía que era un método definitivo [...] No tuvo un componente sólido de monitoreo y evaluación. No se sancionó a los médicos cuando se les debió sancionar. No hubo acceso a la justicia de estas víctimas de esterilización forzada”.

    Finalmente, Villegas cuestionó que se haya dado una utilización política a los casos de esterilizaciones forzadas. Según la autora, existe “una unión contranatura entre la izquierda feminista que promueve los derechos de las mujeres y la derecha conservadora que busca limitar el acceso a las mujeres a métodos anticonceptivos y a decidir libremente sobre cuántos hijos tener y cuándo tenerlos”. Respecto a esta unión, agregó que el enemigo común para estos dos grupos sería el ex presidente Alberto Fujimori “porque se ataca el programa mas no se busca analizar cuáles son las razones o las condiciones que llevaron a que las esterilizaciones ocurran en los ochenta, en los noventa y luego durante los primeros años del 2000”.

    * También fueron invitados a la entrevista los investigadores Camila Gianella, Stéphanie Rousseau y Gonzalo Gianella, pero declinaron.

    https://elcomercio.pe/opinion/column...ticia/?ref=ecr
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  2. #2
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    María Cecilia Villegas: “Existieron las esterilizaciones forzadas. Y no debió haber una sola” [ENTREVISTA]
    Conversamos con la abogada sobre su libro ‘La verdad de una mentira’, que analiza el Programa de Salud Reproductiva y Planificación Familiar del Alberto Fujimori.
    La abogada María Cecilia Villegas publica ‘La verdad de una mentira’.

    Redacción PERÚ21

    redaccionp21@peru21.pe
    Actualizado el 17/08/2017 a las 22:48

    María Cecilia Villegas es abogada y columnista en este diario. Acaba de publicar 'La verdad de una mentira', un análisis del Programa de Salud Reproductiva y Planificación Familiar implementado en el gobierno de Alberto Fujimori como política pública.

    El libro señala que se registraron 773 denuncias contra el programa ante la Defensoría del Pueblo y solo 61 de ellas fueron sobre esterilizaciones forzadas. Cifra alejada de las 300 mil atribuidas al fujimorismo.
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    Ya había escrito una columna de opinión con el mismo título y las mismas premisas. -El libro es una investigación académica que comienza en 2010 cuando hacía una maestría en Políticas Públicas en la Universidad John Hopkins, en Washington. En una clase de Demografía y Desarrollo, una de las lecturas mencionaba la política pública de esterilización forzada implementada en Perú. Yo llevaba nueve años viviendo fuera y me sorprendió porque, si bien había vivido en los noventa en Perú, no estaba familiarizada con ello. Entonces, la profesora del curso fue la que me impulsó a hacer una investigación. Vine al Perú y recolecté información del Ministerio de Salud y la Defensoría del Pueblo.

    Entonces, luego de la investigación llegó la columna.-Mi primera columna sobre el tema salió en 2012, cuando ya tenía dos años investigando. La crítica dice que he "escrito un libro en base a una columna". No, es al revés. Pasó la campaña de 2016 en que fui entrevistada en varios medios por este tema. Y me sorprendió la reacción política de distintos activistas políticos. Entonces, diversos amigos que conocían del tema y la investigación me impulsaron a escribir el libro.

    Uno de los principales puntos es el tema de las cifras. Usted dice que son 61 casos de esterilizaciones forzadas. Sin embargo, el número que se ha manejado es de 300 mil.-Durante la implementación del programa, de 1996 a 2000, se realizaron 254,455 AQV (Anticoncepción Quirúrgica Voluntaria). El mito surge en 2002, cuando Fernando Carbone era ministro de Salud, y es quien habla de 250 mil esterilizaciones forzadas. Se me acusa de ser negacionista, no lo soy. Existieron (las esterilizaciones forzadas). Y no debió haber una sola. Lo que importa es que hubo esterilizaciones sin consentimiento que no están vinculadas al programa, porque está documentado desde los años ochenta que los médicos decidían sobre el cuerpo de las mujeres y las esterilizaban sin consentimiento. Eso no está vinculado a esa política pública, sino a la debilidad institucional. Tenemos un mal servicio de salud y esas cosas ocurren. El objetivo del libro es analizar por qué ocurren. Y, a la par, analizar por qué se alían la derecha conservadora —con Luis Solari y Fernando Carbone— con la Iglesia católica —que se opone al uso de métodos anticonceptivos porque considera que los métodos no forman parte del plan de Dios— y la izquierda derecho-humanista, feminista.

    Usted plantea que diversas ONG primero apoyaron el programa y luego ya no. ¿Qué ocurrió? -Ellas reciben financiamiento de donantes de afuera para trabajar en el componente de educación del programa, que en sí es una buena política pública. Pero lo que no debió ocurrir nunca son las esterilizaciones forzadas. No hablo de que está bien porque no fueron 300 mil. No. Así hubiera sido una, no debió haber ocurrido en ningún momento. Los médicos que deciden esterilizar a las mujeres sin consentimiento debieron haber sido llevados a la justicia. Mi cuestionamiento va al hecho de que se busca proteger a los médicos usando el programa políticamente. Y luego, se busca la cancelación del programa y se desprotege a este grupo vulnerable de mujeres del sector D y E, y que hoy en día no tiene acceso a métodos anticonceptivos si no es pagando. Estos programas son necesarios, especialmente cuando se trata de empoderar a poblaciones para ayudarlas a salir de la pobreza.

    ¿Cómo se explica que por años se siga creyendo en los 300 mil casos?-Probablemente es porque no les ha interesado saber exactamente qué ocurrió. Algo importante es que luego de que se canceló el programa en el gobierno de Alejandro Toledo, hubo 26 esterilizaciones sin consentimiento. Y esto aboga por la tesis que sostengo: las esterilizaciones sin consentimiento no fueron parte de una política de Estado.

    Se señala que existen 2,166 denunciantes por casos de esterilizaciones forzadas en la Fiscalía. Pero su libro indica que es mucho menor.-En realidad, la cifra de la Defensoría del Pueblo habla de 273 casos investigados entre 1994 y 2002, que es antes y después del programa, que va de 1996 al 2001. Y esto aboga por mi tesis de que las esterilizaciones sin consentimiento ocurridas no estaban ligadas al programa sino a esta estructura patriarcal y a las decisiones de médicos sobre el cuerpo de una mujer. Y nuevamente, no debió existir una esterilización sin consentimiento. Hay muchas mujeres que han sido esterilizadas en los ochentas y después del 2000 que incluso no saben que han sido esterilizadas. Que han sido atendidas por una cesárea y que simplemente no tienen más hijos y no saben la razón. Y es porque un médico decidió esterilizarlas sin que les den permiso y no les avisaron. Sobre el caso de los 2,166 denunciantes, yo he revisado las investigaciones fiscales, la última de la fiscal Marcelita Gutiérrez, y hay un número determinado de mujeres que denuncian haber sido esterilizadas sin consentimiento o a la fuerza. Sin embargo, en la revisión médica aparece que ellas nunca fueron esterilizadas. Sus trompas de Falopio están enteras. Entonces, es otra vez la utilización política. Sin duda, así haya una, esa mujer debe ser indemnizada y el médico responsable debe ser sancionado.

    Se dice también que existen 3,761 personas que están inscritas en el Registro de Víctimas de Esterilizaciones Forzadas (del Ministerio de Justicia). ¿Puede comentar sobre ello?-A ver, lo que pasa es que mi investigación lo que hace es un análisis de la política pública. Yo no he entrado a analizar cada uno de los casos. Sé que existen. Recojo el caso de Mamerita Mestanza Chávez que llegó a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y que falleció el 5 de abril de 1998. Es inaceptable que haya muerto y que sus hijos se hayan quedado sin madre. Pero otra vez: ¿muere por el programa o por la debilidad institucional de los servicios de salud? Claramente muere porque tenemos una debilidad institucional que debemos enfrentar.

    ¿Cómo encuentra el sector salud en relación con este tema?-Hoy en día si una mujer quiere esterilizarse y va a un hospital, la mayoría de médicos no lo quiere hacer. No quiere ligarle las trompas. El término correcto es ligar trompas, no es esterilizar. La mayoría de médicos no lo quiere hacer porque tiene miedo de que después haya represalias. Y esa es una de las consecuencias de la utilización política del programa. En el Perú, el aborto es ilegal pero se calcula que ocurren 400 mil abortos al año. Una de las consecuencias del aumento en el número de abortos es porque son producto de embarazos no deseados. En el año 2005, el 57% del total de embarazos fue no deseado ya sea porque esa madre no quería tener más hijos o porque fue a destiempo, es decir, quería tener más hijos pero no en ese momento. Si tuvieran acceso a servicios de salud y a métodos anticonceptivos, no hubiera ocurrido. Con los Programas de Salud Reproductiva y Planificación Familiar se busca que las mujeres sean dueñas de su destino, de su cuerpo.

    Se dice que la implementación del programa formó parte de un plan para exterminar a las personas más pobres de la sierra y la selva para así reducir la pobreza…-Eso no tiene sentido. El programa siguió los lineamientos de conferencias de Naciones Unidas. Proveía todos los métodos anticonceptivos que existían en el Perú en ese momento: condones, inyecciones de Depo provera, píldoras, te de cobre, las AQV que son la ligadura de trompa y vasectomías. Incluso sobre el método del ritmo y otros métodos naturales, para así explicar a las personas cómo se tienen que cuidar. Y estaba dirigido a un segmento vulnerable. Cómo puedes buscar acabar con una población, si las normas establecían que una mujer para someterse a una AQV tenía que tener 25 años y más de 4 hijos. Y creo que es necesario reconocer, en este afán de tacharme de negacionista, que uno de los errores de cuando se implementó la política es que no hubo un proyecto piloto. Otro de los errores es que se implementó de manera homogénea en todo el Perú. Y ahí hay que tener mucha consideración en quienes son los beneficiarios del programa.

    Existen también acusaciones contra el programa de que no se les informaba a las personas qué eran las AQV o no se les precisaba que eran procesos irreversibles.-Hubo información previa, pero recuerda que cuando se implementa una política pública, esta es implementada por seres humanos. Y los seres humanos cometen errores. Ninguna política pública es perfecta. Con esto, no estoy diciendo que una esterilización forzada o una sin consentimiento es un error. Eso es un delito. Pero que no se haya entregado suficiente información o que haya habido cierta presión para privilegiar la esterilización en lugar de otro método anticonceptivo, esos son errores o fallas en la implementación del programa. Pero de acuerdo con Endes (Encuesta Demográfica y de Salud Familiar) que hace el INEI, el 94% de las mujeres rurales sabía que la esterilización era irreversible. Las congresistas Marisa Glave e Indira Huilca, que sin haber siquiera leído el libro, sostienen que es un panfleto cuando en realidad, un funcionario o autoridad elegida lo que necesita es informarse. Necesitamos hacer un debate verdadero sobre políticas públicas basado en evidencia, no basada en lo que yo creo que es, o lo que a mí me conviene que sea.

    Usted también asegura de que no hubo una política interna en hospitales sobre la existencia de cuotas para que los médicos realicen un número determinado de AQV. -Lo que yo sostengo es que no hay evidencia de que el Ministerio de Salud, bajo la aplicación de la política pública, haya establecido un número de cuotas. Esto no significa que, dentro de los hospitales, los directores no les hayan dicho a cada médico queremos esterilizar a 30 mujeres y que hayan contratado a visitadoras médicas para ir y dar información. Eso es otra cosa que se hace. Se contrata a visitadores médicos que van casa por casa, sobre todo en los segmentos más pobres y rurales, llevando información.

    Reportajes periodísticos han presentado comunicados internos de hospitales, con sello del Ministerio de Salud, en los que exigen a los médicos que realicen cinco o tres AQV.-No hay evidencia. Yo he visto una hoja que dice "convoquemos". Esta hoja que está en uno de los hospitales dice "traer a mujeres para informarse sobre la esterilizaciones". No dice realizar esterilizaciones. No tiene sello del Ministerio de Salud. Y lo otro que no he visto es que se les haya dado bonificaciones a médicos por realizar más esterilizaciones. O médicos despedidos por no realizar esterilizaciones.

    Pero existen testimonios publicados en medios de información de doctores que señalan que les pagaban 30 dólares por realizar una AQV.-¿Pero dónde está la evidencia? Un dicho no es evidencia. Uno tiene que mostrar que así fue.

    Otros testimonios señalan que se entregaban alimentos a las personas para que se realicen las AQV.-No hay evidencia de que haya habido presupuesto del Ministerio de Salud para pagarle a una mujer para esterilizarse. No hay evidencia de que haya habido presupuesto para darle regalos a mujeres. Al contrario, la evidencia lo que te muestra es que hay directivas del Ministerio de Salud prohibiendo de que se hagan pagos o regalos para acogerse a una esterilización.

    ¿Le preocupa que grupos fujimoristas utilicen sus argumentos a su favor? -A mí no me preocupa absolutamente nada. Este libro lo que busca es un aporte al debate. En todo caso, hay suficiente información. Hay una responsabilidad. Lo que yo he encontrado es la debilidad institucional del servicio de salud, del acceso de justicia y los resultados de una política pública que si bien pudo ser bien diseñada no fue correctamente implementada y se canceló cuando no debió haberse cancelado. La utilización política del libro a mí me tiene sin cuidado. La investigación lo que busca es tratar de explicar a los ciudadanos qué es una política pública. Y por qué los ciudadanos tienen que regresar a involucrarse en la política y por qué tienen que exigirle al Estado implementar políticas públicas que respondan a sus necesidades que ellos tienen.

    La acusan de ser fujimorista. ¿Lo es? -No soy fujimorista. No milito ni tengo vinculación con ningún partido político. Y si algo me ha caracterizado es decir las cosas claramente.

    https://peru21.pe/cheka/maria-cecili...icia/?ref=p21r

    Los odiadores de siempre van a salir con sus ataques ad-hominen ... como ellos son los dueños de la verdad!!!
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  3. #3
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    Estos fujimoristas ya parecen stalinistas tratando de rescribir la historia. Que mas van a hacer? remover gente de las fotos de fujimori y sus acolitos?

    Aun recuerdo cuando hacian uso de cortinas de humos con las virgenes que lloraban, etc.

    age11
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  4. #4
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    Quote Originally Posted by age11 View Post
    Estos fujimoristas ya parecen stalinistas tratando de rescribir la historia. Que mas van a hacer? remover gente de las fotos de fujimori y sus acolitos?

    Aun recuerdo cuando hacian uso de cortinas de humos con las virgenes que lloraban, etc.

    age11
    Los "dueños de la verdad" ya decretaron que Fujimori es culpable de todos los males del Peru ... cualquier prueba en contrario tiene que ser desacreditada ... aunque hagan el ridiculo!!!
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  5. #5
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    LOL, tal es la desesperacion del partido naranja que ha enviado un troll especial a este humilde foro.

    Ya en serio cuanto te pagan por post? 2 tapers?

    age11
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  6. #6
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    El futuro de Keiko Fujishima, así como de su 73 Curacas del Coricancha, ya está en manos de la Sacerdotisa Señora de Cao, quien en 15 días hará saber su veredicto. Pues, una vez pasado los hechos, se puede afirmar que Gepetto PPK no fue traicionado por Pinochio Martín, si no que más bien lo instruyó para cortar la cabeza de la Asamblea de Coricancha, y se les adelantó, después no le interesó que lo destituyan, pues el siguiente paso era enfrentar al Oso Figueredo Merino, y hacer la movida para que gobierno el Inca Don Quijote Pancho Sagasti

    Es decir que la que fue engañada fue la princesa Keiko Fujishima, cegada por su ambición de Poder, Gepetto PPK, al ver su primera vacancia, coordinó con Pinochio Martín, la estrategia a seguir, por eso renuncia, se va al Ollantaytambo, Su hijo Pinochio Martín se adelanta y disuelve la Asamblea de Coricancha donde tenía 73 Curacas y ahora se presta a regresar con sus Curacas leales.

    Entrega a la Princesa Keiko Fujishima a la Señora de Cao, que es bien temida, que tiene sus brazos tatuajes de Serpientes venenosas, pues es una Sacerdotisa que imparte Justicia y que le va a cortar la Cabeza o le dará a beber curare.

    Los Curacas de Keiko Fujishima, no van a tener tiempo en reacomodarse con Hernando De Potosi, pero va a recibir el apoyo de sus huestes, al final la disputa se va a dar libremente entre Yorki Forzudo y Julio Huamán.

    Saludos,
    JRIVERA
    A triunfar Peruanos !!! que somos hermanos, que sea la victoria nuestra gratitud...Te daré la vida y cuando yo muera, me uniré en la tierra CONTIGO PERU !!!!

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