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Chile: Política Exterior y Diplomacia

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  • Chile: Política Exterior y Diplomacia

    La idea es discutir aquí la calidad de la política exterior y la diplomacia (los encargados de ejecutar la política exterior) de Chile. Como primera referencia sugiero los problemas limítrofes que han afectado o afectan a Chile, con situaciones como Laguna del Desierto (1995), los Límites de Campos de Hielo Sur (no está claro que está pasando con eso) y más recientemente el caso de límites marítimos llevado por Perú ante La Haya.

    Adjunto aquí una nota publicada en Diciembre sobré el último tema.

    Chile en La Haya:
    Nubarrones negros en el horizonte


    El Periodista, Santiago, Chile
    Por José Higuera*

    Hasta el pasado 19 de noviembre el Gobierno de Chile, su Cancillería y sus agentes ante la CIJ de La Haya venían observando la evolución del contencioso de delimitación marítima, planteado por Perú ante esa corte, como algo de naturaleza absolutamente jurídica. Eso cambio cuando, en la fecha mencionada, el alto tribunal dependiente de la ONU emitió su veredicto sobre un caso similar entre Colombia y Nicaragua, aplicando no sólo referencias jurídico-históricas sino también criterios políticos de equidad o “salomónicos”, bajo los cuales asigno un importante espacio de jurisdicción marítima a Managua. A partir de ese momento, el optimismo y la seguridad que venían demostrando las autoridades y personeros de Chile se tornó en franca preocupación y nerviosismo.

    Sin embargo es extraño que, hasta el reciente veredicto de la JIC sobre el caso Colombiano-Nicaragüense, el Gobierno de Chile no haya sido capaz de ver que la CIJ aborda estas situaciones con un enfoque también político, o que sus asesores internacionales no le hayan advertido del peligro que representa abordar su defensa con un enfoque exclusivamente legalista. Ello porque, en las múltiples ocasiones en que el autor de esta nota consultó especialistas en estos temas en Europa, fue siempre advertido que la corte aplicaría criterios políticos junto a las referencias de Derecho Internacional y de precedentes o usos históricos. Se trataría, explicaban, de un enfoque político de resolución de conflictos.

    Pero no sólo ello debió ser motivo de preocupación para las autoridades chilenas, y desde mucho antes. El caso que está planteando Perú frente a la CIJ es que, bajo lo acordado en el Tratado de 1929 con Chile, aún estaría pendiente la firma de un acuerdo de límites que fije las fronteras marítimas entre ambos países. Santiago plantea que eso fue resuelto por dos acuerdos subscritos en la década de los cincuentas no sólo por Chile y Perú sino también por Ecuador. Se trata de la Declaración de Zona Marítima de 1952 y el Convenio de Zona Especial Fronteriza Marítima de 1954. Según las autoridades chilenas esos instrumentos fijaron los límites marítimos entre los firmantes, en tanto que sus contrapartes peruanas sostienen que ambos acuerdos aplican sólo a la determinación de áreas de explotación de pesca y de otros recursos marinos.

    En la perspectiva anterior, la posición chilena se debilitó con la Carta de Límites Marítimos que Ecuador y Perú firmaron el 2 de Mayo del 2011, donde Lima reconoció ante la ONU los límites marítimos entre ambos países, en concordancia con la Carta Náutica IOA 42, que había sido enviada por Quito al organismo internacional el 9 de Marzo del mismo año, precisamente para prevenir que el contencioso peruano-chileno afectara los intereses marítimos ecuatorianos. La Carta de Límites Marítimos entre Ecuador y Perú fue ingresada a la ONU como un tratado de límites formal, reforzando la posición de Lima de que los acuerdos de 1952 y 1954 solamente aplicarían a la explotación de recursos marinos.

    Las autoridades ecuatorianas han hecho después ingentes esfuerzos acomodaticios, para aparecer apoyando a Chile, especialmente después de que algunos grupos de opinión en nuestro país, que fueron capaces de interpretar la real y negativa significación del acuerdo peruano-ecuatoriano, lo calificaron como un gesto no amistoso. Quito llegó incluso a subscribir en el presente año un acta chileno-ecuatoriana, en apoyo de los acuerdos de los cincuentas, la que sin embargo no tendrá ninguna relevancia para el proceso que lleva la CIJ en La Haya. Pero la conducta de Ecuador no debería ser criticada, porque sus autoridades sólo han defendido, como corresponde, el interés nacional. Por otro lado, el propio Canciller chileno Rafael Moreno insistió majaderamente en que el acuerdo de límites peruano-ecuatoriano del 2011 favorece la posición de Santiago. Sin embargo, la verdad es que no es así. De las tres naciones firmantes de los acuerdos de 1952 y 1954, Chile es el único país que asigna valor de tratados de límites a esos instrumentos, mientras que para los otros dos ellos son sólo convenios que determinaron áreas para explotación pesquera y de otros recursos marinos.

    Algunas informaciones, originadas tras el inicio de la fase oral del proceso en La Haya, indican que Lima también estaría pidiendo que la CIJ resuelva la ubicación del hito o punto donde termina la frontera terrestre y se inicia la frontera marítima. Perú afirma que dicho hito, que Lima denomina Punto de la Concordia, estaría en la orilla del mar o hasta donde llegan sus aguas; mientras que Chile sostiene que ese punto, que Santiago denomina Hito 1, está 182,3 metros tierra adentro. La diferencia ha dado origen a una disputa entre ambos países por un área en tierra firme que comprende una superficie de 37 mil 610 metros cuadrados. Bajo el Tratado de 1929, ese diferendo debería ser resuelto mediante la intervención del Presidente de los EEUU, que debería nombrar un árbitro que dirima el contencioso. Que Perú este pidiendo ahora que eso sea resuelto por la CIJ abre algunas conjeturas, respecto de si ya se intentó recurrir al mecanismo de arbitraje o Lima simplemente lo ha descartado.

    Sobre lo anterior, en una conversación tiempo atrás, un funcionario estadounidense dijo al autor de esta nota que la Casa Blanca no recibiría con entusiasmo un llamado a cumplir su rol y nombrar un árbitro, porque eso la haría responsable de los resultados del arbitraje. Explicó que, dada las características del contencioso sobre el hito, no había “espacio para una solución equitativa, y el fallo del arbitraje inevitablemente favorecería a una de las partes, lo que iría en contra del interés de nuestro gobierno en ser amigo de ambos países”. Por ello, según el funcionario, Washington apreciaría que Perú y Chile recurriesen a otra instancia o forma de solución, “idealmente la negociación entre ambas partes, que es siempre lo mejor”, recomendaba.

    Todo indica que, tras las presentaciones orales que las partes deberán hacer a principios de Diciembre, La CIJ de La Haya acogerá la demanda de Perú, declarándose competente para resolver el contencioso. El propio Presidente Sebastián Piñera ya sugirió un resultado adverso, al reconocer que Chile ha cometido errores. La competencia de la CIJ determinará la pérdida para Chile de parte del territorio marítimo limítrofe con Perú, que hasta ahora se ha considerado propio, y también de parte del dominio terrestre fronterizo, si también se resuelve en La Haya el contencioso sobre el Hito 1 a favor de Lima. La única incertidumbre que quedará, hasta que la Corte Internacional emita su fallo final, previsto para mediados del 2013, es cuál será el tamaño o extensión de la perdida.

    El Presidente Piñera ha sido claro respecto que el gobierno chileno acatará el veredicto final de La Haya. No hacerlo iría contra la tradición histórica de Chile y contra su vocación de inserción internacional en pos del fortalecimiento del sistema internacional.

    Un problema que debería ser motivo de gran preocupación en Chile, porque puede seguir generando problemas en el futuro, es que su diplomacia está dominada por abogados. Una parte importante de sus diplomáticos de carrera son graduados de Derecho, que ven todo bajo un lente jurídico-legal y son incapaces de ver la dimensión política de situaciones como la que Perú llevó a la Haya. Es lo que ocurrió a principios de los años noventa, cuando se descartó una oferta de Argentina de resolver el diferendo por Laguna del Desierto con Chile, en una proporción 60-40 a favor de Buenos Aires.

    Aceptar la oferta del gobierno del Presidente argentino Carlos Saúl Menem en su forma inicial era beneficioso, especialmente a la luz del arbitraje porque optó Chile, que en 1995 asignó la totalidad de esos territorios a Argentina. Pero con algún esfuerzo y voluntad Santiago pudo haber negociado con Buenos Aires para quedarse con el 45 por ciento de los territorios que finalmente perdió. Pero el afán de evitar responsabilidades de las autoridades políticas del momento, junto con la incapacidad de superar la obsesión por lo jurídico-legal y ver la dimensión política, se conjugaron para que el gobierno del Presidente chileno Patricio Aylwin descartara la negociación y optase por un riesgoso arbitraje que luego demostró ser la peor alternativa.

    *Periodista y Magister en Relaciones Internacionales y Seguridad (Bradford).

  • #2
    Originalmente publicado por Gaio Mario Ver Mensaje

    Un problema que debería ser motivo de gran preocupación en Chile, porque puede seguir generando problemas en el futuro, es que su diplomacia está dominada por abogados. Una parte importante de sus diplomáticos de carrera son graduados de Derecho, que ven todo bajo un lente jurídico-legal y son incapaces de ver la dimensión política de situaciones como la que Perú llevó a la Haya. Es lo que ocurrió a principios de los años noventa, cuando se descartó una oferta de Argentina de resolver el diferendo por Laguna del Desierto con Chile, en una proporción 60-40 a favor de Buenos Aires.

    Aceptar la oferta del gobierno del Presidente argentino Carlos Saúl Menem en su forma inicial era beneficioso, especialmente a la luz del arbitraje porque optó Chile, que en 1995 asignó la totalidad de esos territorios a Argentina. Pero con algún esfuerzo y voluntad Santiago pudo haber negociado con Buenos Aires para quedarse con el 45 por ciento de los territorios que finalmente perdió. Pero el afán de evitar responsabilidades de las autoridades políticas del momento, junto con la incapacidad de superar la obsesión por lo jurídico-legal y ver la dimensión política, se conjugaron para que el gobierno del Presidente chileno Patricio Aylwin descartara la negociación y optase por un riesgoso arbitraje que luego demostró ser la peor alternativa.

    *Periodista y Magister en Relaciones Internacionales y Seguridad (Bradford).
    Lo que se~ala el autor de la nota es una gran verdad, lamentablemente en Chile los abogados son ubicuos, se les haya no solo en la diplomacia, sino que en general la respuesta de la sociedad chilena para resolver los problemas es dictar una ley.

    Esto se refleja en que ahora la Corte suprema, no el congreso, quiere regular la economia chilena a traves de sus fallos. Unos se~ores que no han sido elegidos yq ue no tienen otro merito que santos en la Corte, quieren decirle a la sociedad como debe vivir y conducir sus negocios. Distinta es la situacion en America, por ejemplo, en donde los jueces son elegidos por la sociedad.
    "Hoy Espa~a inspira respeto lejano, curiosidad artistica, cari~o atavico, desprecio estulto o indiferencia vaga, pero no odio. Ma~ana, Chile inspirara sentimientos de interrelacion, de vinculacion, de comunidad". JORGE BASADRE, Peru, Problema y Posibilidad.

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    • #3
      Abogados si, leguleyos no...

      JAVIER... Si, es un hecho que los abogados son en Chile, como dices tu, personajes obicuos, que están en todas partes.

      Sin embargo, las experiencias de Chile con su torpe política exterior y peor diplomacia debían habernos enseñado que estos temas no están definidos en términos legales sino que también en términos políticos.

      El caso de Laguna del Desierto lo ilustra muy bien. Privilegiaron el enfoque legalista del tema, desdeñaron una oferta del gobierno de Carlos Saúl Menem que era un buen principio y que con habilidad negociadora (ó capacidad política) pudo haber mejora a un 55-45. En lugar de seguir ese camino, optaron por jugársela al todo o nada con un arbitraje que finalmente se perdió.

      La diplomacia chilena es de lo peor. Es patético. Tienen una Academia Diplomática que privilegia el protocolo y el legálismo. Compáralo con la diplomacia británica, que no tiene escuela pero que se maneja, en general, muy bien.

      Sobre los Jueces de la Corte Suprema de los EEUU... Supongo que es a ese país al que llamas América, como si Chile o Perú estuviesen en África... Creo que es aceptable que le llames así al país cuando hablas en inglés, pero no en castellano...

      Bueno, los jueces de la Corte Suprema de los EEUU me parece que son nombrados por la Casa Blanca con ratificación del Congreso. Eso no es exactamente el pueblo... El Capitolio se caracteriza por decidir y hacer muchas cosas con la que la gente de la calle no está de acuerdo.

      En esencia, la idea es que deba ser condenado a priori el que haya abogados en la diplomacia chilena (también hay una cantidad importantes de profesores de historia). Lo que si debe ser condenado es que no sean capaces de ver la dimensión política de su función (defender los intereses de Chile) y de los temas que manejan.

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      • #4
        El principio, de que los jueces son responsables ante autoridades que son representativas de la voluntad popular es lo que rescato del sistema americano. Tambien los fiscales llegan a sus cargos por votacion de la gente, lo mismo que ciertos jueces del crimen, lo que evita que estos lleguen a fallos absurdos, como definir que la colocacion de artefactos explosivos no es terrorismo. En definitiva, los jueces no pueden estar demasiado distantes de la sensibilidad del comun de la sociedad.
        "Hoy Espa~a inspira respeto lejano, curiosidad artistica, cari~o atavico, desprecio estulto o indiferencia vaga, pero no odio. Ma~ana, Chile inspirara sentimientos de interrelacion, de vinculacion, de comunidad". JORGE BASADRE, Peru, Problema y Posibilidad.

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        • #5
          De acuerdo...

          JAVIER, de acuerdo en lo que dices...

          Mi acotación anterior se circunscribía al nombramiento de los jueves de la Corte Suprema de los EEUU, que como dije son elegidos por el Presidente con consulta al Capitolio; no a los jueces de otras instancias...

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          Trabajando...
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