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Roban cargamento de Armas

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    Domingo 15 de abril de 2012
    Escándalo en la Federal / En la seccional 38 de Flores

    Robaron 74 armas de una comisaría
    Sospechan que fueron entregadas a narcos de la villa 1-11-14; son en su mayoría pistolas 9 milímetros y revólveres calibre 22

    Se trata de un escándalo que no tiene precedente en una comisaría de la Policía Federal. Setenta y cuatro armas, en su mayoría pistolas nueve milímetros y revólveres calibre 22, incautadas en operativos desaparecieron de la seccional 38a., en el barrio de Flores, que tenía jurisdicción en la villa 1-11-14, una zona caliente del delito y el narcotráfico.

    La Justicia sospecha que se trató de un robo por encargo. Los investigadores trabajan sobre tres hipótesis: que los compradores de las armas fueron narcos con asiento en la villa 1-11-14, piratas del asfalto o mano de obra desocupada de fuerzas de seguridad.

    La causa, ahora en secreto de sumario, está a cargo de la fiscal de instrucción porteña Mónica Cuñarro, que tomó 40 medidas de pruebas e imputó hasta el momento a un uniformado de la comisaría 38a., al que acusó de los delitos de hurto doblemente calificado, incumplimiento de los deberes de funcionario público y destrucción de medios de prueba, entre otros.

    La seccional 38a. está en Coronel Esteban Bonorino 258 y está situada a unas 20 cuadras de la villa 1-11-14, que hasta julio pasado estaba en su jurisdicción. En ese momento, el Ministerio de Seguridad puso en marcha el Operativo Cordón Sur y los patrullajes preventivos en la zona pasaron a ser responsabilidad de la Prefectura Naval y la Gendarmería Nacional. La Policía Federal fue retirada de las calles.

    Años atrás no fueron pocas las sospechas de investigadores judiciales de connivencia entre personal policial de esa comisaría y los delincuentes que manejaban el negocio de la droga en la inmensa villa, donde se libró una guerra entre bandas con varios muertos y decenas de heridos.


    Anteayer se hizo un allanamiento en la casa de un oficial de la Federal, que está sospechado de tener vinculación con el robo.

    "Este hecho no tiene precedente en la historia de la Policía Federal. No sólo queremos descubrir quién robó las armas, sino también quién las compró", sostuvo una alta fuente de la investigación que pidió mantener el anonimato.

    Según pudo saber LA NACION, la investigación comenzó el 19 del mes pasado, después de una denuncia del propio jefe de la seccional 38a., comisario Carlos Grandal. El descubrimiento del faltante había ocurrido 72 horas antes, cuando un uniformado fue al depósito de la comisaría a buscar un arma que había solicitado un tribunal oral ante el comienzo de un juicio. La pistola era una de las pruebas para el debate, pero no estaba.

    Ante la consulta de LA NACION, la fiscal Cuñarro confirmó la existencia de la causa. "He tenido toda la colaboración del Ministerio de Seguridad para esta investigación", dijo. Destacó el trabajo del personal de Asuntos Internos, de la policía científica y el apoyo del subsecretario de Investigación del Delito Organizado y Complejo, Miguel Robles.

    Los investigadores del caso están convencidos de que las armas fueron escondidas en los bolsos donde los policías llevan la ropa, el calzado y los chalecos antibalas. "Quizás ésa es la explicación de por qué no se llevaron ningún FAL: porque no entraron en los bolsos", agregó la fuente consultada.

    Se sospecha que, por lo menos, participaron cuatro policías en el robo. "Alguien que conocía la cantidad de armas depositadas vendió el dato y hubo un interesado en el cargamento. El comprador estaba antes de que desaparecieran las armas", sostuvo un investigador.

    Oficios a fiscales y jueces
    Cuñarro espera un peritaje balístico para determinar si alguna de las armas robadas ya fue utilizada en algún delito. También se libraron oficios a los juzgados y fiscales federales y de instrucción para solicitar información sobre pistolas y revólveres secuestrados desde el 19 de marzo pasado.

    En total, en el depósito de la seccional 38a. había 120 armas decomisadas en procedimientos policiales desde 2007, la mayoría secuestradas en operativos en la villa 1-11-14. El armamento fue sustraído con su doble sistema de identificación: un blister y una oblea.

    Según pudo saber LA NACION, el inventario no está terminado. Es decir que puede ser que falten más armas. Desde que comenzó la investigación, Cuñarro se procuró en reconstruir la cadena de custodia, qué personal estaba en la comisaría y quiénes estaban de licencia.

    La fiscal Cuñarro envió oficios a Robles para que el Ministerio de Seguridad envíe un informe patrimonial de cada uno de los uniformados.

    Ahora, según trascendió de fuentes de la Policía Federal, también se realizan relevamientos para saber si desaparecieron armas de otras dependencias de la fuerza.

    http://www.lanacion.com.ar//1465111-...ampaign=NLSegu

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    Miércoles 28 de marzo de 2012

    Buscan 60.000 proyectiles robados
    Sospechan que piratas del asfalto vendieron las pistolas y municiones a narcotraficantes

    Los cuatro delincuentes que asaltaron un camión con 70 armas en el barrio de Nueva Pompeya también se llevaron más de 60.000 proyectiles de distintos calibres.

    Si bien hasta el momento no hay ningún detenido por el asalto ocurrido hace diez días, los investigadores pudieron determinar que el robo fue concretado por una banda de piratas del asfalto que supuestamente le habría vendido el cargamento a alguna de las bandas de narcotraficantes que operan en la zona donde se concretó el golpe.

    Además de seguir esta pista, los responsables de la pesquisa intentaban establecer las otras alternativas que integran el circuito de distribución de las armas robadas.

    En el cargamento robado había seis pistolas austríacas Glock calibre 40, carabinas calibre 22, pistolas del mismo calibre y miras láser y de acercamiento.

    Pero lo que más preocupó a los investigadores fue el hecho de que entre los artículos robados había más de 60.000 proyectiles. La mayoría de esas balas eran de calibre 22 y el resto correspondía a armas de guerra como calibres 40, 9 mm y 357 Magnum.

    Si bien los proyectiles calibre 22 corresponden a armas de uso civil y se utilizan en la práctica de tiro deportivo, muchas de esas municiones pertenecían al denominado calibre 22 Magnum, con mayor potencia y capacidad de provocar daños en las personas.

    Fuentes de la investigación indicaron que esas municiones son utilizadas por los francotiradores de los grupos de elite de las fuerzas de seguridad y también por los sicarios.

    "Fue un típico asalto concretado por una banda de piratas del asfalto que podrían ofrecer las armas al mejor postor, posiblemente a bandas de narcotraficantes o a armeros clandestinos que las alquilan a asaltantes comunes", explicó una fuente de la investigación.

    El asalto se produjo hace diez días en un depósito situado en Rabanal al 2000, cuando una camioneta Mercedes-Benz, modelo Sprinter, sin custodia y sin identificación, estacionó en la puerta del depósito de un transporte de mercaderías que realiza fletes al interior.

    Ese depósito figuraba en la hoja de ruta del chofer de la combi, que ya había dejado otros paquetes con armas en transportes de Barracas y de Constitución.

    Cuando el acompañante del conductor descendió de la combi para entregar las encomiendas con algunas de las armas que llevaban, ambos empleados fueron sorprendidos por tres asaltantes que habían llegado en un Fiat Palio.

    A punta de pistola
    Entonces, a punta de pistola, los asaltantes obligaron a los empleados de la empresa dueña del embarque a dejar la Sprinter y a pasar al Fiat Palio, donde los esperaba el cuarto ladrón.

    Luego de tener cautivos al chofer de la combi y a su acompañante durante poco más de dos horas, los asaltantes liberaron a los rehenes en la zona de Monte Chingolo. Antes, los delincuentes que circulaban a bordo del Fiat Palio con los empleados recibieron una comunicación a través de un teléfono con radiotransmisor, en la que les avisaron que el cargamento valuado en más de 250.000 dólares ya había sido descargado.

    Cuando los empleados fueron liberados, los asaltantes les devolvieron sus teléfonos celulares para que avisaran que la combi había quedado abandonada en el cruce de las arterias Santo Domingo y Vélez Sarsfield, en el barrio de Barracas.

    http://www.lanacion.com.ar/1460207-b...ctiles-robados

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  • Goliath
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    Originalmente publicado por 300+ Ver Mensaje
    Hasta ayer, los investigadores no habían logrado establecer si fue un robo por encargo o si a los asaltantes les llamó la atención el camión y concretaron el golpe.
    Qué inocentes. Casualmente andaban 4 asaltantes armados por la calle, y casualmente vieron un camión que les llamó la atención y concretaron el golpe. Y casualmente este estaba repleto de armas.

    Ahí ha habido un colaborador de la misma compañía. Eso ya ha pasado en Perú un par de veces con camiones que transportan valores. Siempre es alguien de adentro.

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  • 300+
    comenzado un tema Roban cargamento de Armas

    Roban cargamento de Armas

    Lunes 26 de marzo de 2012
    Roban un cargamento de armas
    Cuatro delincuentes interceptaron un camión que llevaba 70 pistolas Glock, fusiles y mil municiones de alto poder

    En una zona caliente del narcotráfico en la mismísima Capital, un grupo comando asaltó un camión que transportaba armamento sin usar y se apoderó de más de 70 pistolas y fusiles y mil proyectiles de distinto calibre, entre ellos algunos capaces de atravesar chalecos antibalas.

    Según confiaron fuentes policiales a LA NACION, el robo ocurrió hace una semana en el límite entre Nueva Pompeya y Villa Soldati, en la zona sur de la ciudad, cuando cuatro delincuentes armados le cruzaron el paso con un automóvil a un camión que circulaba sin custodia y transportaba un embarque de poderosas armas de fuego importadas.

    Si bien las fuentes no precisaron el lugar donde ocurrió el robo, la investigación del hecho quedó a cargo de la comisaría 34a., que tiene jurisdicción en las zonas aledañas a las villas Zavaleta -Barracas- y 1-11-14 -Bajo Flores-, donde operan varias de las más peligrosas bandas de narcotraficantes. El vehículo apareció en la zona de Monte Chingolo, Lanús, sin la carga. Fue hallado por efectivos de la policía bonaerense.

    Entre las armas robadas figuran pistolas Glock calibre 40 con los accesorios para transformarlas en calibre 22, pistolas y fusiles-ametralladora Remington calibre 22; miras de acercamiento y láser, y mil proyectiles calibre 22 del tipo trazante (muestra en su recorrido una estela de humo o luz que permite verificar la dirección del disparo) y de punta hueca (bala que, al hacer impacto, se abre como si se desgajara, con lo que es capaz de producir grandes daños).

    Fuentes policiales indicaron que el cargamento estaría valuado en el mercado legal en más de 250.000 dólares. En tanto que en el mercado negro su valor se reduciría a la mitad, según las estimaciones.

    "Este cargamento en la calle constituye una amenaza enorme. El calibre 22 es el elegido por los sicarios y francotiradores. Una bala calibre 22 Magnum provoca más daño en el cuerpo que un proyectil de calibre 9 mm. La munición como la que se robaron en Pompeya tiene la particularidad de que cuando pega en el cuerpo no sale y afecta más órganos que una bala de nueve milímetros", explicó un veterano jefe policial consultado por LA NACION.

    Cortar el circuito
    Hasta ayer, los investigadores no habían logrado establecer si fue un robo por encargo o si a los asaltantes les llamó la atención el camión y concretaron el golpe. Aunque la empresa importadora propietaria del cargamento -su nombre no se publica por cuestiones legales- dijo que un vehículo suyo había sufrido un intento de asalto que no prosperó por la acción de la custodia de Gendarmería, fuentes policiales aseguraron a LA NACION que el robo efectivamente se concretó.

    Por eso, entre las medidas adoptadas por los investigadores figuran acciones tendientes a tratar de cortar el circuito de distribución de las armas. Las posibilidades van desde que los asaltantes las coloquen entre armeros que puedan cambiarles la numeración y venderlas como legales hasta la presunción de que sean ofrecidas a las bandas de narcotraficantes que operan en las villas Zavaleta y 1-11-14, que tienen dinero en efectivo disponible para comprar un cargamento de semejante valor.

    Los policías federales trabajan en conjunto con sus pares de la comisaría 6a. de Lanús, con jurisdicción en el lugar donde apareció abandonado el camión, ante la sospecha de que algunos integrantes de la banda hayan elegido esa zona porque allí desarrollan su actividad criminal.

    Además, ya comenzaron a revisar las imágenes de las cámaras de seguridad de las empresas instaladas sobre las avenidas Roca, Francisco Fernández de la Cruz, Sáenz y Vélez Sarsfield, con el objetivo de reconstruir la ruta del camión. Se intenta establecer si antes de abandonar el camión en Monte Chingolo los asaltantes se detuvieron en un depósito en el curso del camino de escape para descargar el alijo de armas.

    Ante la posibilidad de que se haya tratado de un robo por encargo, los investigadores de la Policía Federal también comenzaron a indagar entre los empleados de la empresa que sabían del destino y la ruta del cargamento de armas; especialmente, intentan develar por qué el camión circulaba sin custodia.

    Según el artículo 30 del decreto 395/75, que reglamentó la ley nacional de armas vigente, la empresa propietaria del embarque debe tomar las medidas de seguridad que el Registro Nacional de Armas (Renar) considere necesarias para transportar las armas. En el caso del camión asaltado en Pompeya, no había custodia de la Gendarmería ni de ninguna otra fuerza de seguridad.

    http://www.lanacion.com.ar//1459616-...ampaign=NLSegu
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