Anuncio 2

Colapsar

Anuncio

Colapsar
No hay anuncio todavía.

RAF Panavia Tornado GR1 en la Guerra del Golfo - 1991

Colapsar
X
 
  • Filtrar
  • Tiempo
  • Mostrar
Limpiar Todo
nuevos mensajes

  • Invitado
    respondió
    Con excepción de ocasionales puentes en Fallujah, Ar Ramadi y As Samawah, fueron los campos aéreos iraquíes los que recibieron la atención de la fuerza TIALD de Tabuk hasta el fin de la guerra. El apoyo de cazas y aviones de guerra electrónica en dicha zona usualmente provenía de portaaviones de la US Navy desplegados en el Mar Rojo, pero cuando comenzaron a atacarse las bases próximas a territorio kuwaití (tales como Shaibah), buques en patrulla en el Golfo Pérsico proveyeron un servicio similar, comenzando el 21 de febrero. La pobre meteorología poco característica, junto con la prohibición de bombardear “a ciegas” a fin de proteger a la población civil, produjeron que muchas misiones fueran abortadas. Dos designadores y cuatro bombarderos tuvieron literalmente un golpe de suerte mientras se aproximaban al aeródromo H-3 Sur-Oeste el 17 de febrero, encargados de atacar refugios de aeronaves ubicados en los extremos este y oeste de la pista de aterrizaje. En la primera pasada, la base fue cubierta por un cúmulo de nubes que, según se divisó, comenzaba a despejar desde el oeste, de manera que los seis Tornado realizaron un circuito de espera de 10 minutos. Durante la segunda pasada, los hangares al extremo oeste fueron alcanzados, pero los del extremo este seguían sin poder ser marcados y atacados. Un segundo patrón de espera de diez minutos fue establecido, luego de lo cual se reanudó el ataque. El permanecer durante esa cantidad de tiempo, pacientemente esperando a que las condiciones sobre el blanco mejoren, es algo que solamente se hace cuando se está absolutamente seguro y sin lugar a dudas de contar con la superioridad aérea.


    Fig.38 hangar reforzado en un campo aéreo iraquí alcanzado por bombas guiadas por láser. (izquierda) El ‘pod’ TIALD fijo en su objetivo y luego (izquierda) las bombas haciendo impacto justo sobre el blanco.

    Habiendo liderado la primera misión desde Tabuk, el Wg Cdr Travers Smith se encontró nuevamente a bordo de un Tornado durante la última misión de la fuerza durante el conflicto, mientras dos designadores portando los ‘pod’ TIALD y cuatro bombarderos despegaron para una misión de ataque contra la base aérea de Habbaniyah, el 27 de febrero. Desafortunadamente, el comandante del No 16 Sqn tuvo que regresar a la base por problemas técnicos y no participó del ataque que tuvo lugar aproximadamente a las 2230hrs cuando se lanzaron las últimas bombas de la Royal Air Force de la Operación ‘Granby’. La fuerza de Buccaneers en el este culminó la labor del día esa misma tarde atacando el aeropuerto de Skayka Mallar. Adicionalmente, seis misiones que involucraban al pod Pave Spike estaban planeadas, pero fueron canceladas debido a que, de haberse producido al día siguiente, habrían tenido lugar luego de que el cese al fuego entrara en efecto. En Muharraq se había cargado a aviones Tornado con bombas de racimo estadounidenses CBU-87 (utilizadas previamente por los Jaguar), en preparación para las misiones del 28, pero la primera misión (asignada a cuatro GR1 para atacar un emplazamiento de misiles, apoyados por dos Buccaneer y cuatro Tornado con LGBs) estaba programada para despegar apenas 10 minutos después del cese al fuego, a las 0810hrs, tiempo local. De haber continuado la guerra por una semana más, los Tornado habrían incrementado su poder de ataque utilizando la bomba GBU-10 (que emplea la cabeza de guerra de la bomba Mk-84 de 2,000 libras o 907kg) estadounidense, la cual había sido aprobada para su despliegue por el GR1.


    Fig.39 El Tornado más exitoso de la guerra, con más misiones voladas, fue ZA465/FK ‘Foxy Killer’. Participó en 2 misiones con JP233 (4 JP233 lanzadas), 28 con armas de caída libre (158 bombas de 1000lb) y 19 (35 Paveway II) con bombas guiadas por láser, tres de las cuales se le ve llevando en esta fotografía. El avión finalmente llevó solamente 44 símbolos de misión debido a que 5 misiones con LGB tuvieron que ser abortadas producto de mal clima sobre el blanco (foto: John Cotterill)


    CALMA DESPUÉS DE LA TORMENTA

    Cien horas después del inicio de la campaña terrestre, el 28 de febrero, el Presidente de los EE.UU. George H. W. Bush, declaró el “cese al fuego”. Las tropas iraquíes finalmente habían abandonado Kuwait. Detrás de su retirada yacía un reguero de destrucción: el ejército iraquí había perdido casi el 80% de su fuerza blindada, 90% de su artillería y más del 50% de sus portatropas en Kuwait. Sus aeródromos e infraestructura bélica yacían en ruinas; el Viceministro de Defensa iraquí, General Sultan Hashim Ahmad, quien negoció los términos de rendición con el comandante de las fuerzas de Coalición, General Norman Schwarzkopf, reaccionó en shock cuando sus propios comandantes militares admitieron la escala de la ignominiosa derrota: más de 60 mil iraquíes capturados y hechos prisioneros.

    Los Aliados volaron entre 2,000 y 3,000 salidas de combate diarias; en promedio, una misión típica de bombardeo tuvo lugar cada minuto, cada día. Para el ‘Día G’ (inicio de la ofensiva terrestre), la Coalición había efectuado casi 100 mil salidas con gran éxito. Para cuando se anunció el cese al fuego el 3 de marzo, las fuerzas aéreas de la Coalición habían realizado 110 mil salidas de combate, de las cuales la RAF protagonizó 6,100, el número más alto de misiones realizado por cualquier fuerza aérea en el teatro de operaciones (con excepción de la estadounidense), más de dos veces y media la cantidad de aquellas llevadas a cabo por el contingente francés. Alrededor de 88,500 toneladas de bombas fueron lanzadas, de las cuales 7,400 fueron armas guiadas.

    La Guerra del Golfo demostró que el incremento del poder aéreo había sido complementado por un incremento en la supervivencia de los medios de combate. Durante el conflicto, la Coalición voló alrededor de 110 mil misiones y perdió 42 aeronaves en acción (con un adicional de 33 debido a accidentes operacionales). La tasa de pérdidas en combate total – es decir, el número de aeronaves perdidas por cada 100 horas de misiones voladas – fue menos que un décimo de 1 por ciento. Dentro de las fuerzas aéreas de la Coalición, las unidades que operaron el sistema Tornado GR1 sufrieron las mayoras pérdidas, debido a la inherentemente riesgosa naturaleza de sus primeras misiones. Efectuaron casi 1,650 salidas de combate con la consecuente pérdida de seis aeronaves, una tasa de pérdidas de poco más de un tercio de 1 por ciento y muy inferior a la sufrida por la Royal Air Force en conflictos previos de alta intensidad (como la Segunda Guerra Mundial).


    Fig.40 ZA471/E en Muharraq durante la Tormenta del Desierto.


    Fig.41 El trabajo y el desgaste producido por el ritmo de trabajo y las condiciones del desierto saudí se evidencian en esta imagen del GR1 ZA463/Q ‘Flying High’ de vuelta en Brüggen luego de la guerra.

    De los tres destacamentos de Tornado GR1, el de Tabuk voló 650 salidas, de las cuales 545 alcanzaron sus blancos. La base utilizó 32 contenedores JP233 en 23 salidas (cinco misiones); 123 misiles ALARM en 52 salidas (24 misiones); 1,451 bombas de caída libre en 288 salidas (35 misiones) y 360 bombas guiadas por láser en 192 salidas apoyadas por 95 salidas TIALD (totalizando 48 misiones). El de Dhahran, por su parte, voló un total de 567 salidas compuestas por 439 de interdicción (en las cuales se arrojaron 14 dispensadores JP233 y 1,045 bombas de caída libre sobre el enemigo), 305 de ataque con 288 bombas guiadas por láser y 128 salidas de reconocimiento. Muharraq albergó a una docena de Jaguars que lanzaron bombas convencionales y a 12 Buccaneers que lanzaron un número limitado de LGBs; la fuerza de Tornados de la base contribuyó a su vez con el esfuerzo bélico soltando 1,700 bombas de caída libre, 340 bombas guiadas por láser y 50 JP233 sobre el enemigo. Adicionalmente, se calcula que los aviones con base en Dhahran utilizaron 310 bengalas infrarrojas (flares) y 21,330 paquetes de chaff mientras que consumieron 3,830 toneladas de combustible, incluyendo 2,200 obtenidas mediante reabastecimiento aéreo.

    Los novedosos sistemas introducidos de forma apresurada al servicio se comportaron de manera sobresaliente. TIALD protagonizó 72 salidas operacionales exitosas y 23 abortadas (totalizando 48 misiones, incluyendo nueve canceladas en pleno vuelo por motivos climatológicos) entre el 10 y 27 de febrero, de las cuales 45 fueron voladas por pilotos del No 13 Sqn; 20 por tripulaciones del No 617 Sqn; 16 por el No 16 Sqn, siete por el No 2 Sqn y siete por el No 14 Sqn. El sistema sufrió una gran cantidad de problemas relacionados a la meteorología pues su sensor infrarrojo no trabaja bien en condiciones húmedas. A consecuencia de ello, las versiones sucesivas del ‘pod’ TIALD incorporaron un canal de video TV. Habiendo dicho esto, en términos de aciertos porcentuales, TIALD demostró ser superior a todos los otros sistemas de bombardeo de precisión en el teatro de operaciones del Golfo, con excepción del sumamente costoso y especializado F-117A Nighthawk de la USAF.

    El misil ALARM también hizo su parte y se ganó el respeto de sus aliados y el terror de sus enemigos: temerosos de ser víctimas de ataques con misiles, los operadores de radar iraquíes se volvieron sumamente cautelosos y utilizaron, por ejemplo, radares de búsqueda de SA-2 para adquisición de blancos para el más letal (y valioso) sistema SA-6, o bien intentaron guía óptica para los misiles, encendiendo los radares a último minuto esperando una interceptación exitosa. Los pocos derribos de aeronaves aliadas, debidos en gran parte a la suerte, solo sirvieron para confirmar el nivel de destrucción y desmoralización a los que había sido sujeta una otrora poderosa y temible red de defensa aérea.

    La Guerra del Golfo fue, asimismo, la primera guerra que el mundo entero experimentó “en vivo” a través de sus televisores desde la comodidad del hogar. Consecuentemente y quizás debido a la exposición masiva, los medios de comunicación trivializaron muchos de los argumentos e incurrieron en generalizaciones y conclusiones exageradas, siendo quizás uno de los más notables – en parte aprovechado por los gobiernos de los países participantes de la Coalición, habida cuenta la experiencia de la Guerra de Vietnam en la cual las bajas civiles repercutieron en una merma en el apoyo de la opinión pública a favor de la campaña bélica – la idea de que las armas de precisión (bautizadas por la prensa como “inteligentes”) reducían al mínimo las bajas civiles y/o eliminaban del campo de batalla el concepto de “daño colateral”. Nada más lejos de la verdad. Como comenta el Sqn Ldr Greg Monaghan: “no existe tal cosa como una “guerra limpia”: no puedes esperar simplemente destruir los objetivos sin matar gente, matar inocentes, si se quiere, pero puedes ayudar a prevenirlo en gran medida utilizando armas guiadas. Pero son costosas, muy costosas. Así que tienes hacer concesiones en ese aspecto”. La Guerra del Golfo, sin embargo, sirvió de patrón para las guerras por venir en las cuales, mediante el uso de tecnologías avanzadas, se busca producir un daño focalizado a la maquinaria de guerra del enemigo, minimizando en la medida de lo posible los daños a la infraestructura y la población civiles.

    (sigue...)
    Editado por última vez por Invitado; 06/01/2010, 23:51:57.

    Dejar un comentario:


  • Invitado
    respondió
    Cuatro Tornados (ZA393, ZD739, ZD844 y ZD848 ) volaron sin escalas desde RAF Honington a Tabuk el 6 de febrero, mientras los dos módulos y el personal de Ferranti los siguieron más tarde el mismo día. Al llegar, los dos ‘pods’ designadores – uno negro y otro blanco – recibieron una capa de pintura ‘rosado desértico’ y fueron bautizados ‘Sandra’ y ‘Tracy’ (recibiendo ilustraciones apropiadas). Asimismo, habiendo recibido células de reemplazo para los Tornado perdidos en combate y prestos a reanudar sus labores, había dos tripulaciones del No 617 Sqn incluyendo al jefe de unidad, Wg Cdr Bob Iveson (veterano de la Guerra de las Malvinas en 1982, donde sirvió como piloto de Harrier GR3). Estos fueron integrados a la unidad, con Iveson recibiendo el comando de parte de Monaghan, convirtiéndose en el único piloto en volar misiones de combate tanto en las Malvinas como en el Golfo Pérsico. Cada tripulación realizó un vuelo de entrenamiento en Arabia Saudí pero solo Monaghan y su navegante, el Flt Lt Jerry Cass, lanzaron una bomba en el polígono de tiro de Badr. Así pues, en el marco de este entrenamiento fugaz y poco intensivo, la fuerza de Tornados equipada con TIALD fue al combate.


    Fig.34 Línea de vuelo en Tabuk. El arribo del ‘pod’ TIALD al teatro de operaciones inauguró una nueva etapa en las misiones de ataque con bombas guiadas por láser por parte de la fuerza de Tornados

    El extenso campo aéreo H-3 Sur-Oeste en el extremo sur de Iraq fue establecido como el primer blanco de las operaciones con el nuevo sistema. La fuerza típica para esta y las misiones siguientes se componía de dos Tornado equipados con los módulos de puntería y cuatro bombarderos – cada uno llevando ejemplares de la bomba británica Mk13/18 de 1000 libras (454 kilos) equipada con el kit de guia láser KMU-351E Paveway II de Texas Instruments (hoy Raytheon) designada CPU-123/B, lo cual incrementaba el peso de cada unidad a 1,210lb (549kg). Debido a las mayores dimensiones provistas por los módulos aerodinámicos y la sección de guía de la Paveway II, solo tres bombas podían ser instaladas en los soportes ventrales de la aeronave (en lugar de las ocho bombas ‘tontas’ o de caída libre usuales montadas en soportes dobles). Se estableció desde el comienzo, como se ha mencionado previamente, que dos bombas por avión serían suficientes para lidiar con los hangares de aviación reforzados (HAS – Hardened Aircraft Shelters) promedio, aunque tres habrían de ser usadas para la destrucción de puentes.

    La táctica normal para el despliegue consistía en aproximarse a una altitud de 20 mil pies o más en dos formaciones de a tres, liderada cada una por un avión cargando el ‘pod’ TIALD. El segundo trío, algunas millas más atrás, no podía bombardear hasta que el primer grupo hubiese completado su ataque, aunque el avión designador podía mantener su TIALD apuntando al blanco asignado a la primera formación para apoyar en caso de falla del módulo de puntería del primero. Dentro de cada formación de a tres, el patrón de ataque consistía en que el segundo bombardero soltara su carga antes de que la carga del primero alcanzase su blanco – el tiempo de caída era de aproximadamente 40 segundos. Consecuentemente, el navegante de la plataforma designadora disponía de menos que ese intervalo de tiempo para reposicionar su simbología de puntería del primer a un segundo blanco que podría encontrarse a una distancia considerable del primero. Mapas detallados de las bases aéreas iraquíes obtenidos a partir de reconocimiento satelital fueron de gran ayuda en localizar los hangares fortificados específicos que los oficiales de inteligencia determinaban podrían contener aeronaves. Luego de que uno era atacado, el navegante podía usar su columna de control miniatura para reposicionar el láser siguiendo el “mapa de ruta” (foto satelital con las calles de rodaje y pistas de aterrizaje marcadas) adosado a su piernera para encontrar el siguiente blanco con facilidad.


    Fig.35 (arriba) Un hangar de aviación reforzado (HAS) iraquí destruido y (abajo) su verdugo, una bomba CPU-123/B Paveway II de 1000lb guiada por láser. Por muy bien construidos que fueran, los hangares iraquíes no resistieron el incesante ataque de los bombarderos de la Coalición

    En la mañana del 10 de enero, el Wing Commander Iveson y su ‘backseater’, el Flt Lt Chris Purkiss a bordo del Tornado ZD848, fueron acompañados hasta el campo aéreo H-3 Sur-Oeste por los Flt Lt Gareth Walter y Adrian Frost, mas los cuatro aviones de ataque. La formación de Iveson habría de ser la primera en atacar, pero una falla de último minuto resultó en que las bombas fuesen soltadas sin designación lasérica. En su lugar, Walter y Frost se convirtieron en los primeros en desplegar exitosamente el sistema, con dos hangares reforzados alcanzados con éxito por las bombas lanzadas por la tripulación del ZD748 (los Flt Lt Hogg y Fisher del No 9 Squadron) y las del Tornado ZD748 (Flt Lts Smith y Fg Off Coleman, del No 20 Sqn). El rol del artillero en el ataque consistía en adquirir el objetivo usando la magnificación de x2, para luego hacer zoom con x4 para marcar el blanco con precisión.

    Una vez fijado el blanco, el retículo de puntería es mantenido en su posición automáticamente por medio de un sistema que compara cada imagen en la pantalla y busca la forma y contraste cromático del blanco seleccionado. Los bombarderos entonces sueltan su carga de tal manera que las armas caigan dentro del cono de energía láser reflejado por el blanco (capturado por el buscador de objetivos iluminados Ferranti LRMTS – Laser Rangefinder & Marked Target Spotter, ubicado en un carenado debajo del morro – y mostrado con la simbología correspondiente en el HUD), momento en el cual el sistema se hace cargo. Si esto no se logra con precisión o si el láser es movido con violencia, las bombas adoptan una trayectoria balística y caen como cualquier otro dispositivo de caída libre. No todas las bombas que cayeron en esta modalidad fueron pérdidas: aquellas que rehusaron alcanzar los hangares reforzados por lo general terminaron pegando de lleno en una pista de aterrizaje.


    Fig.36 Secuencia capturada en video de un ataque a un hangar fortificado iraquí utilizando el ‘pod’ TIALD. A la izquierda se ve claramente el retículo de puntería fijado sobre el objetivo y el símbolo parpadeante de la letra “L”, que indica que el láser está siendo disparado y está marcando el blanco. A la derecha, la inevitable conclusión: dos Paveway II pegan de lleno en el hangar, destruyéndolo

    El potencial completo del sistema TIALD tardó tiempo en ser reconocido. Aparte de su habilidad de poder desempeñarse tanto de día como de noche (gracias a su imagen termal) – algo que el AN/AVQ-23E Pave Spike utilizado por los Buccaneer no podía hacer – también se podía emplear para reconocimiento de daños de batalla (BDA – Battle Damage Assessment) inmediato. Para las tripulaciones entrenadas originalmente para pasadas únicas de ataque a poco más de 60 metros, el uso del ‘pod’ TIALD a cotas medias significó la aparición de toda una nueva fuente de información. El sistema de grabación de video de a bordo era también capaz de grabar las imágenes para posterior análisis pero más importante aún, convirtió al Tornado en una plataforma regular de reconocimiento. Las salidas de combate eran frecuentemente voladas con los grabadores encendidos para recolectar data sobre cualquier cuestión de interés que el avión pudiese sobrevolar durante los tramos de ingreso y egreso de la misión. El análisis a bordo se encontraba limitado por la pantalla de 200 líneas monócroma verde en la cabina del Tornado, pero una vez en tierra, la cinta de video podía reproducirse en un monitor de 625 líneas para mayor claridad y mejor detalle.

    Para ser supuestamente un sistema infra-desarrollado y acelerado en su entrada al servicio, TIALD se desempeñó extraordinariamente bien y dispuso de una excelente tasa de durabilidad. Hubo, sin embargo, fallas ocasionales, la más común representada por la experiencia sufrida por Monaghan y Purkiss sobre la base aérea iraquí de Ruwayshid el 12 de febrero, en la cual la cabeza esférica del módulo comenzó a oscilar sin control apenas segundos antes del lanzamiento de las bombas. Afortunadamente, los Flt Lt Bill Bohill y Jim Ross en el segundo avión designador pudieron hacerse cargo y marcar los blancos para los cuatro Tornado en las dos escuadrillas de ataque. Este comportamiento había resultado de una falla de programación de software, la cual fue corregida en la versión de producción del módulo.


    Fig.37 ZD739/AC ‘Armoured Charmer’ fue una de las principales plataformas designadores con base en Tabuk. El módulo de puntería TIALD, con su cabeza esférica blanca, es claramente visible en esta toma en uno de los soportes del fuselaje inferior del Tornado. Con 31 misiones exitosas (y cinco abortadas), se transformó en el GR1 con más misiones TIALD voladas de toda la campaña (foto: PRM)

    Una vez que el ‘pod’ TIALD estuvo disponible, los Tornado con base en Tabuk se dedicaron exclusivamente a misiones de ataque con bombas guiadas por láser, lanzando tres oleadas de ataque diarias siempre que fuese posible. A fin de aliviar de presión a las tripulaciones, las unidades de RAF Germany enviaron cuatro tripulaciones más, mientras que un aparato extra – ZA406 – arribó el 20 de febrero para reforzar el número de plataformas designadoras a cinco. Luego de que las tripulaciones provenientes de Alemania fueron entrenadas, se dividió al personal en cinco turnos de cuatro hombres cada uno, los cuales volaban una misión nocturna, una diaria y se tomaban el día siguiente como libre.

    Los Tornado de Tabuk recorrieron grandes porciones de territorio iraquí, llegando hasta sitios tan remotos como la base aérea de Habbaniyah, cerca de Bagdad y el aeródromo de Shaibah, lejos hacia el suroeste. El último se encontraba a una distancia de 2,575 kilómetros (1,600 millas) y un viaje de ida y vuelta de tres horas, cuya falta de popularidad entre las tripulaciones se vio reforzada cuando la paupérrima meteorología obligó a tres de las cinco oleadas de ataque lanzadas a retornar a su base con las bombas aún colgando de sus aviones debido a que densa nubosidad cubría el área del blanco. Esto fue más que compensado por una visita a Ubaydah bin al Jarrah que el 21 de febrero, Monaghan y su navegante, Flt Lt Harry Hargreaves, se adjudicaron la “más grande explosión en Iraq” cuando las bombas lanzadas desde su ZD844 alcanzaron de lleno un polvorín repleto de municiones. Una bola de fuego y humareda se alzaron hasta unos 4,570 metros de altura, hecho que resultó digno de mención al día siguiente en los reportes de la prensa británica sin acreditar apropiadamente al aparato o su tripulación.

    Para misiones de largo alcance, los Tornado equipados con TIALD cargaban dos depósitos subalares de combustible de 2,250 litros (495 imp gal) mas un tanque ventral de 1,500 litros (330 imp gal) que debía ser descartado antes de llegar a la zona del blanco a fin de que no obstruyera la vista del sensor y el láser. A diferencia de los bombarderos, rara vez tomaban combustible en el aire, de manera que podían decolar aproximadamente 30 minutos después que lo hiciera la fuerza de ataque y luego reunirse con la misma en el aire luego de que ésta terminara de reabastecer. En la configuración descrita, un Tornado GR1 podía realizar el viaje de tres horas a Shaibah y de vuelta y aterrizar en Tabuk con más de 1,200 kg (2,645lb) de combustible remanente.

    TIALD participó en la etapa de cierre de la campaña de ataque contra puentes, por ejemplo con el exitoso ataque contra el puente ferroviario de As Samawah (sobre el Éufrates) el 17 de enero. Posteriormente, los campos de aviación sufrieron la peor parte de la ofensiva, siendo objetivos de particular interés los hangares de aeronaves y depósitos de armamento. Preocupación de que la Fuerza Aérea Iraquí pudiese lanzar un contraataque con armas químicas comenzó a surgir el 24 de febrero, resultando ello en una ofensiva para destruir las pistas de aterrizaje y calles de rodaje de los campos de aviación. Aeródromos en las regiones centro y sur del país que fueron víctimas de ataques marcados por TIALD incluyeron Al Asad, H-2, H-3 Nor-Oeste, Habbaniyah, Jalibah Sur-Este, Mudaysis, Shaibah, Tallin, Al Taqaddum, Ubaydah bin al Jarrah y Wadi al Khirr.

    (sigue...)

    Dejar un comentario:


  • Invitado
    respondió
    Las misiones se componían de un Buccaneer y dos Tornado en la formación del frente, seguidos de una formación similar a un minuto de separación. Una formación de cuatro Buccaneers y ocho Tornados se intentó por primera vez en un ataque contra la base de Al Taqaddum en la mañana del 14 de febrero, pero probó ser excesivamente compleja. A pesar de los cambios en altitud, los defensores iraquíes pudieron abatir a uno de los bombarderos (ZD717) con dos SAM SA-2 mientras la tripulación se ocupaba de la maniobra de ataque. El Flt Lt Rupert Clark del No 15 Squadron recordó posteriormente: “El primero nos pegó mientras intentábamos evadirlo y fue entonces que el segundo nos alcanzó también. Toda la cabina se remeció. Perdimos los instrumentos, al igual que los motores. Intentamos planear por un minuto o dos pero los controles dejaron de responder y entonces me eyecté”. Su navegante, el Flt Lt Steve Hicks, falleció. No se volvería a intentar una configuración similar de ataque otra vez. La base de Tabuk debió esperar por un tiempo más hasta que sus designadores láser arribaran. Se efectuó una corta pero intensiva campaña en contra de depósitos de municiones, refinerías y plantas de energía durante la primera semana de febrero, culminando con siete aeronaves lanzando 35 bombas sobre una fábrica de artillería en Habbanniyah el 10 de febrero.


    Fig.30 El arribo del Buccaneer y del Pave Spike permitió a las tripulaciones de Tornado operar de día desde alturas intermedias utilizando armamento guiado. En la imagen, dos GR1 (ZA399/GA ‘Granny’ y ZA471/E ‘Emma’) despegan desde Muharraq en una misión de ataque diurno llevando bombas guiadas por láser Paveway II

    A continuación, una tripulación de Buccaneer comenta los procedimientos utilizados en conjunción con los Tornado GR1 para el ataque de objetivos en tierra utilizando bombas guiadas por láser (LGB – Laser-Guided Bombs):

    Sqn Ldr Mike Scarffe - piloto

    El despliegue en vuelo recto y nivelado de las bombas guiadas por láser funcionó bien para los Tornado y los blancos fueron seleccionados y ‘marcados’ por las tripulaciones de los Buccaneer con resultados gratificantes, como fue apreciado por millones de televidentes a través de los noticiarios alrededor del mundo. Sin embargo, de lo que la audiencia mundial de TV se perdía era de las ocasiones cuando esos blancos estaban tan cubiertos que era imposible verlos desde el aire (…) Generalmente, cuando el clima lo permitía, los resultados eran buenos. Veinticuatro puentes fueron alcanzados por 169 LGBs y fueron destruidos por completo o vueltos inutilizables; quince campos aéreos iraquíes fueron bombardeados intensamente, lo mismo que otros objetivos militares de importancia.

    La libertad de operar a altitudes medias en cualquier parte del espacio aéreo iraquí fue provista por la presencia omnipotente del poder aéreo estadounidense en el Golfo. Los medios aéreos merecedores de particular mención por asistir a las tripulaciones de los Buccaneer fueron los F-4G Phantom ‘Wild Weasel’, los EF-111A Raven, los F-15 Eagle y por supuesto, los siempre presentes E-3 Sentry de alerta temprana. A pesar de esfuerzos patéticos de la Fuerza Aérea Iraquí durante las primeras dos semanas de la guerra de actuar en contra nuestra, los operadores de los E-3 fueron capaces de anunciar el reconfortante “picture clear” (ningún enemigo en la imagen de radar) por la radio de forma rutinaria. Fue gracias a la casi total superioridad aérea obtenida sobre Iraq que, durante las operaciones previas a la campaña terrestre, los Buccaneer fueron capaces de permanecer en patrones de espera sobre las áreas de los blancos luego de que los Tornados soltaban sus cargas de bombas guiadas a fin de conducir ataques con armamento propio sobre blancos de oportunidad.


    Fig.31 Este aparato (ZA455/EJ ‘Triffid Airways’) se encuentra preparado para una salida de combate con LGBs desde la base de Muharraq. La transición hacia altitudes medianas ayudó a minimizar la pérdida de aeronaves en combate (foto: M. Klaver)


    Sqn Ldr Russ Hall – navegante

    Luego de despegar, la primera prioridad consistía en encontrar a los cisternas Victor o VC10, los cuales permanecían con la formación hasta el punto sobre espacio aéreo saudí donde ellos se retiraban. Una vez que se despedían de nosotros, retornaban a un patrón de vuelo sobre un punto de encuentro predeterminado donde nos esperaban a la vuelta. Una vez separados de los cisternas, la formación tomaba rumbo norte, hacia la frontera. Las formaciones estaban compuestas normalmente por dos Tornado y un Buccaneer, espaciados a intervalos predeterminados a fin de asegurar que no hubiese interferencia láser entre ninguno de los elementos.

    La formación cambiaría entonces a la frecuencia del AWACS y se reportaría por radio con el resto del paquete de ataque. Entonces, esperaría por las ‘palabras mágicas’ que indicaban que el cielo estaba ‘limpio’ de contactos enemigos – algo sumamente reconfortante. En este punto, el sistema de advertencia de radar pasivo nos recordaría sobre la presencia de radares iraquíes y baterías SAM que permanecían activos. Cuando esto ocurría, era cuestión de que ambos tripulantes coordinasen entre ellos y a su vez, entre los otros aviones de la formación, a fin de maniobrar y lanzar chaff haciendo lo mejor que podíamos a fin de tratar de confundir al operador del radar enemigo. Esta rutina continuaría hasta alcanzar el punto IP (Ingress Point), momento en el cual el navegante ponía su atención en el monitor de TV que mostraba la imagen capturada por el ‘pod’ Pave Spike.


    Fig.32 Secuencia capturada en video de un ataque combinado entre aviones Buccaneer y Tornado de la RAF sobre un puente iraquí. El navegante del Buccaneer designa el objetivo (izquierda) y da la señal a los Tornado para que suelten sus cargas (centro). Finalmente, las bombas pegan en el objetivo con mortal precisión (derecha)

    La pantalla se encuentra en el piso de la cabina, entre las piernas del navegante/artillero y captura casi toda la atención del mismo durante esta fase crítica. Una vez que el piloto ha fijado el navegador inercial Ferranti FIN1063 para que apunte hacia el blanco y el artillero lo ha confirmado en la pantalla de TV, un comando verbal de “Happy” (Conforme) anuncia a los bombarderos Tornado que están autorizados para soltar el armamento. Entonces el trabajo del hombre en el asiento posterior se concentra en mantener el retículo de puntería sobre el blanco. A veces, se trataba de un solo blanco para ambos bombarderos; en otros casos, eran blancos independientes para cada avión, requiriendo que el navegador inercial del Buccaneer cambiara de blanco e iniciara el proceso de adquisición y marcado con láser con el Pave Spike antes de que el segundo bombardero soltara su carga. En cualquier caso, el resultado era generalmente el mismo: un impacto directo. No podemos asegurar que logramos un 100% de éxito todas las veces, pero la tasa de aciertos ciertamente fue muy alta.

    TIALD

    Tal como descubrieron las fuerzas británicas durante la Guerra de las Islas Malvinas/Falklands en 1982, el despliegue de armamento puede ser considerablemente acelerado cuando existe un requerimiento urgente. Para el Tornado GR1 en el Golfo, las implicancias de ello fueron, como ya se ha visto, la introducción acelerada del misil antirradiación ALARM y, más notablemente, del módulo de designación y puntería GEC-Marconi/Ferranti TIALD.


    Fig.33 Módulo de puntería y designación lasérica TIALD (foto: Norman Roberson)

    TIALD – Thermal Imaging and Laser Designator o Designador Láser y de Imagen Térmica – fue ordenado en junio de 1998 a fin de satisfacer el Air Staff Requirement 1015, a cuya solicitud se requería de un ‘pod’ de designación láser que pudiese operar de día y de noche para equipar a un escuadrón de Tornado GR1. Este ‘escuadrón de exploración’ habría de ser el No 9 con base en Brüggen, pero cuando en diciembre se decidió acelerar el programa de desarrollo anticipando el despliegue en el Golfo, el No 9 Sqn se encontraba ocupado preparándose para la campaña de bombardeo, por lo cual el No 13 Squadron (RAF Honington) fue seleccionado como ‘punta de lanza’ para el despliegue operacional del sistema, aún cuando buena parte de su personal estaba dedicado a la variante de reconocimiento del Tornado que también habría de ser enviada al teatro de operaciones.

    Luego de la invasión de Kuwait por parte de su vecino Iraq, se le solicitó a BAe estudiar la posibilidad de escribir un nuevo programa de software para el Tornado GR1 a fin de que el ‘pod’ TIALD pudiese ser enviado al servicio. El tiempo disponible de seis meses de desarrollo hacía parecer esta solución como poco práctica; así pues, la propuesta fue abandonada por todos excepto por GEC-Ferranti, compañía que contrató a los programadores en forma privada en EASAMS Ltd de Camberley (Surrey) para reevaluación. Estos respondieron con un cronograma de trabajo de seis semanas y fueron inmediatamente contratados. De hecho, el especialista en computación, Roger Downs, completó el programa en el increíble corto lapso de dos semanas, permitiendo cuatro semanas para la evaluación del sistema.

    El módulo de prueba fue entonces removido de la plataforma Buccaneer SB2 donde estaba siendo evaluado y enviado a la planta de Ferranti en Edimburgo para reacondicionamiento, mientras la misma empresa hacía uso de partes de repuesto para acondicionar un segundo ‘pod’. La fabricación de un tercero fue acelerada, pero este no estuvo listo sino hasta después del cese de hostilidades. En Honington, el Tornado Engineering Development & Investigation Team modificó seis Tornado GR1 para aceptar el ‘pod’ TIALD. Los cambios involucraron cableado adicional para la estación de armas de babor del fuselaje inferior, incluyendo el suministro de poder. El módulo, que pesa 210 kilos (463 libras) y mide 2.90 metros (9 pies 6 pulgadas) de largo, posee una cabeza rotatoria esférica montada en la sección frontal que gira sobre el eje longitudinal, permitiendo cubrir la totalidad del hemisferio bajo.

    Greg Monaghan, Lider de Escuadrón del No 13 Sqn, lideró un equipo de cuatro tripulaciones a Boscombe Down (sitio de pruebas del MoD al sur de Amesbury, Wiltshire, Inglaterra) el 14 de enero a fin de comenzar evaluaciones a los cinco Tornado acondicionados, los cuales volaban desde y hacia RAF Honington para ser sometidos a sucesivas modificaciones. Luego de la elaboración de las listas de comprobación y de que los pilotos del A&AAE (Aeroplane and Armament Experimental Establishment) volaran los aviones en conjunto con el nuevo sistema el 18 de enero para asegurarse de que este no introdujese características de vuelo no deseables, pudo darse inicio a los vuelos operacionales. El software funcionó a la perfección, sugiriendo que la fecha de despliegue fijada para el 11 de febrero podía adelantarse al 20 de enero, lo cual no pudo decirse del ‘pod’ propiamente tal. Fueron requeridas 30 salidas tanto diurnas como nocturnas, más el aporte de largas horas de trabajo por parte del equipo de técnicos e ingenieros de software para que TIALD fuese declarado ‘operacional’ el 6 de febrero.

    El periodo de pruebas (nombre código ‘Albert’) tuvo lugar durante la quincena de peor meteorología europea que se tenga memoria. Los Tornado volaron a polígonos de tiro ubicados en zonas tan distantes como Escocia, los Países Bajos y Alemania en búsqueda de brechas en el techo de nubes. La única experiencia previa con designación láser del No 13 Sqn fue el lanzamiento de una LGB en la etapa de evaluación con el Buccaneer algunos meses antes. Para entonces había logrado soltar un arma adicional en el polígono de tiro de Garvey Island en Escocia antes de concluir que a) el sistema funcionaba y b) que mejor meteorología para pruebas estaría disponible en Arabia Saudí.

    (sigue...)
    Editado por última vez por Invitado; 06/01/2010, 21:53:56.

    Dejar un comentario:


  • Invitado
    respondió
    CAMBIO DE TÁCTICAS

    En la madrugada del 18 de enero, una nueva táctica ensayada en un ataque contra el aeródromo H-3 consistió en enviar cuatro aviones armados con ALARM cinco horas antes del bombardeo acompañando a tres Tornado cargados con JP233 con sus respectivos escoltas SEAD, también armados con ALARM. A pesar de conseguir impactos directos y neutralizar a los SAM, la artillería antiaérea resultó ser tan intensa que los bombarderos debieron abortar el ataque y retornar a casa aún con sus JP233. El uso de bombas de 1000 libras se dio por parte del ala de ataque de Tabuk cuando el aeródromo H-2 fue atacado en la tarde del 18, asistiendo estas armas a los aviones equipados con ALARM (que destruían los radares mientras las bombas daban cuenta de los emplazamientos de misiles) que cubrieron a la última misión lanzada desde Tabuk con JP233.


    Fig.27 Secuencia tomada de un video de HUD que muestra a un Tornado GR1 efectuando un ataque a baja cota con bombas de caída libre sobre un grupo de aeronaves iraquíes aparcadas al final de una pista de aterrizaje. A la izquierda, puede verse claramente la simbología de HUD incluyendo la línea de caída, el marcador de senda de vuelo (FPM) y los indicadores de altitud y velocidad mientras el aparato cruza la longitud de la pista en busca de su blanco. En la imagen de la derecha se ve una agrupación de cuatro aviones a punto de ser destruidos por las bombas del Tornado

    Este comenzó a transformarse en el patrón a medida que los Tornado de las otras bases abandonaban los ataques con JP233 para pasar a bombardeos con municiones de caída libre. Cuando el cambio de táctica se hizo público el 21 de enero, reportes incorrectos y tendenciosos de prensa atribuyeron dicha modificación en los patrones de ataque a que los “ataques casi suicidas” con JP233 habían “forzado al abandono de la campaña en contra de los aeródromos y pistas de aterrizaje”, pero ello es simplemente incorrecto. Con hasta 20 emplazamientos de cañones antiaéreos, con tres o cuatro piezas cada uno, era cierto que los aeropuertos presentaban un reto formidable pero la verdad es que solamente uno de los tres aviones perdidos hasta la fecha en combate había estado armado con JP233 y más aún, se había estrellado luego de haber abandonado el área del blanco.

    Como si fuese intencional a fin de reforzar dicho punto, un ataque nivelado con bombas de 1000 libras protagonizado por ocho Tornados con base en Tabuk contra el sitio de radar Ar Rutbah reclamó las vidas de una tripulación del No 16 Sqn, los Sqn Ldrs Garry Lennox y Paul Weeks, a bordo del ZA467, durante las tempranas horas del 22 de enero. Al día siguiente, Dhahran perdió su único Tornado en toda la guerra (ZA403) cuando el navegante, Plt Off Simon Burgess (con 23 años, el tripulante más joven de la RAF en la guerra) y su piloto, Sqn Ldr Bob Ankerson del No 17 Squadron, fueron alcanzados por la explosión prematura de una de sus propias bombas. Familiares y amigos fueron cruelmente privados de noticias respecto de su destino hasta que ambos fueron liberados como prisioneros de guerra el 5 de marzo.

    Para el 23 de enero, cinco aviones se habían perdido en acción: la fuerza de Tornados representaba apenas un cuatro por ciento de todo el poder aéreo de la Coalición, pero sufrió el 26% de las bajas (otro aparato, número de serie ZD893, había sido deliberadamente abandonado por su tripulación – Sqn Ldr Meter Battson y Wg Cdr Mike Heath del No 20 Sqn – luego de experimentar una falla de control poco después de despegar de Tabuk en la tarde del 20 de enero). Fue el punto más bajo de la historia operativa del Tornado en la guerra, haciendo aún más mortificante el hecho de que las tripulaciones se encontraran impedidas de discutir las pérdidas con la prensa. El comandante de la base Muharraq, cuyas fuerzas habían sufrido las peores pérdidas, retrucó las afirmaciones de la prensa que sugerían que el Tornado era un aparato “poco seguro” para operaciones anti-aeródromos. El Gp Capt David Henderson admitió, sin embargo, que “la oposición tiene algunos medios de artillería antiaérea altamente efectivos apostados en sus bases aéreas y ello significa – particularmente para esas tripulaciones que tienen que atacar sus blancos sobrevolando los campos aéreos – que (los aviones) se aproximan a una pared de fuego”. La densidad de la metralla antiaérea fue de hecho mencionada por numerosas tripulaciones que eran entrevistadas; una de ellas mencionó que durante la primera noche de la guerra, los artilleros iraquíes parecían haber apuntado sus armas verticalmente para luego ponerlas en automático mientras corrían a refugiarse, con el resultado de que el aeródromo bajo ataque lucía como una “lámpara de mesa de fibra óptica”. Durante la segunda y subsiguientes noches, las armas continuaron disparando al azar excepto que sus operadores habían aprendido a dispararlas casi horizontalmente, de tal manera presentando un mayor peligro para los aviones en vuelo rasante. Los efectos adversos producidos por la artillería antiaérea en las tripulaciones de los Tornado son vívidamente descritos por el Sqn Leader Greg Monaghan: “el problema era que los iraquíes tenían una enorme cantidad de AAA, armas antiaéreas, para defender sus pistas de aterrizaje. Y, de noche, ver esta pared sólida de trazadoras ascendiendo al cielo era algo que nadie nunca había experimentado antes y daba mucho miedo y era algo que producía distracción. Y a pesar de que quizás no era tan efectiva, ciertamente es algo que te llama la atención y tiende a atraer tu vista fuera de lo que deberías estar haciendo”. Cierto es que el hecho de que los fogonazos de la ‘Triple A’ que producían distracción y enceguecimiento de los pilotos a través de sus anteojos de visión nocturna, combinado con la naturaleza inherentemente riesgosa del tipo de misiones desempeñadas (volar a muy baja cota con el enemigo abriendo fuego sobre uno) en las cuales frecuentemente los aviones hacían contacto con el suelo o eran afectados por detonaciones de sus propias bombas, cobraron más víctimas entre la comunidad Tornado que la acción directa de las propias defensas antiaéreas iraquíes.


    Fig.28 Los Tornado GR1 comenzaron a utilizar bombas de caída libre – tales como la 1000lb MC (Medium Capacity) – contra objetivos iraquíes a partir del 18 de enero (foto: Gareth Horne)

    Lo cierto es que las pérdidas de pilotos y aeronaves no eran ajenas para las tripulaciones de los Tornado; el mismo Monaghan comenta al respecto: “20 a 25 de nosotros se mataban cada año en accidentes normales de entrenamiento y, para ser honesto, la tasa de pérdidas no era más alta que la que podíamos esperar en tiempos de paz, especialmente considerando la cantidad de horas y el tipo de vuelo que veníamos realizando: vuelos a muy baja cota y entrenamiento sumamente exigente durante la etapa de preparación previa a la guerra. De manera que perder amigos es algo que no es nuevo, es algo a lo que estamos acostumbrados… quiero decir, nunca es fácil asimilarlo pero digamos, es algo que no nos es inusual”.

    Posteriormente, los Tornado cambiarían a bombardeos a media cota utilizando armamento de precisión guiado por láser. Ello minimizaría las pérdidas de aeronaves; sin embargo y a pesar de todo, los pilotos no dejaron de manifestar su aprecio por el poder destructivo de sus armas antipista: “el Tornado siempre habría de ser usado en ataques a muy baja cota contra campos aéreos utilizando el dispensador de submuniciones JP233. Es un arma muy especializada, solo el Tornado puede llevarla y siempre se iba a usar para ese propósito. No hay forma de que puedas desplegar esa arma desde alturas intermedias, así que… la cuestión estaba clara: teníamos que usarla”.

    Es cierto, sin embargo, que el cambio en los patrones de ataque a altitudes de bombardeo intermedias alejó a los Tornado de casi la totalidad de la mortal artillería antiaérea; tan solo las piezas de 100mm eran capaces de alcanzar blancos a altitudes superiores a los 20 mil pies. Patrullas aéreas de combate volando sobre el campo de batalla mantuvieron a la IqAF en sus hangares fortificados o volando en dirección opuesta – rumbo a Irán – y los operadores de ALARM, así como los ‘Wild Weasels’ de la USAF, pusieron tan nerviosos a los operadores SAM iraquíes que su eficacia para proteger sus instalaciones de valor cayó a un nivel prácticamente nulo. Nuevas tácticas fueron implementadas entre el 21 y 23 de enero pero aún así no garantizaron inmunidad, un hecho puesto de manifiesto luego de un aterrizaje de emergencia en Dhahran, efectuado por una tripulación de GR1 (ZD843) con base en Muharraq el 24 de enero, que había sufrido severos daños producto de la detonación próxima de un misil superficie-aire iraquí. “A partir de ese momento, el avión comenzó a tambalearse”, recuerda un miembro de la tripulación. “Giró hasta ponerse casi invertido y comenzó a precipitarse a tierra. Ambos estábamos ocupados tratando de ver qué tipo de daño había sufrido el avión y si teníamos más misiles persiguiéndonos – lo cual efectivamente fue el caso. Vimos al menos una media docena viniendo hacia nosotros y básicamente, debimos volar el avión lo mejor que pudimos para poder evitarlos”.

    Llevando una carga de ocho bombas de caída libre en racks dobles instalados en los afustes bajo el fuselaje, el Tornado GR1 se vio complicado en la tarea de bombardear desde alturas intermedias. Optimizado para ataques de precisión a baja cota, se requirió de nuevas técnicas a fin de hacer posible los bombardeos a alturas medianas. Algunas de las medidas requeridas implicaron una revisión de software, que hasta ese momento era incapaz de realizar correcciones y compensar por un viento cruzado de alrededor de 100 nudos a alturas intermedias. La carga de armas fue pronto reducida a cinco unidades a fin de permitir mayor velocidad y altitud. Adicionalmente, a fin de mejorar la precisión, se cambió el patrón de bombardeo de ataques nivelados tipo loft/toss a uno de ataques en picada: comenzando a unos 24 mil pies (7,320m), el Tornado viraba sobre su dorso (a fin de mantener gravedades positivas) y efectuaba una picada de 30 grados mientras el piloto adquiría el objetivo en el HUD. La recuperación de la picada se efectuaba a los 16,000 pies (4,880m) – aún por encima de la envolvente de tiro del SA-8 y de gran parte de la AAA – con la computadora de tiro del avión determinado el momento correcto de soltar las bombas.

    Refinerías y plantas petroquímicas, depósitos de combustible y municiones, barracas y sitios de radar se sumaron a los campos aéreos como blancos para los Tornado durante los días finales de enero, enviando Tabuk seis aparatos a lanzar 30 bombas sobre el sitio de pruebas de misiles Scud Rufhah Fuwad el 30 del mismo mes. Aeronaves lanzadas desde Muharraq causaron una gratificante explosión en la refinería petrolífera de al Azzizyah en la madrugada del 2 de febrero, pero pronto resultó evidente que las municiones guiadas de precisión habrían de ser el único método eficiente de ataque si la fuerza de Tornados iba a continuar operando desde altitudes intermedias.


    LLEGA EL BUCCANEER

    En la mañana de 23 de enero, ni bien la fuerza de Tornados se encontraba estandarizando las nuevas tácticas, la base de RAF Lossiemouth (Moray, Escocia) recibió la orden de preparar y desplazar un contingente de aeronaves de ataque Blackburn Buccaneer SB2 – pertenecientes al No 12 Squadron (en ese momento, desplegado hacia RAF Gibraltar en ejercicios de entrenamiento con los buques británicos destinados al teatro de combate del Golfo Pérsico) y el No 208 Squadron (que se había movilizado a St Mawgan (Cornwall, Inglaterra) a fin de realizar ejercicios de ataque naval) – a fin de servir como plataformas designadoras para armas guiadas empleando el módulo de puntería y designación lasérica Westinghouse AN/AVQ-23E Pave Spike.

    Los Buccaneer recibieron el mismo esquema de pintura que los Tornado GR1/GR1A y los Jaguar; otras modificaciones realizadas para el teatro de operaciones del Medio Oriente incluyeron la instalación de radios de comunicaciones encriptadas Have Quick II, interrogadores amigo-enemigo (IFF) Mk.XII Mode 4, cambios a la suite de advertencia de radar (RWR) Marconi Guardian y activación de lanzadores de señuelos AN/ALE-40. Adicionalmente, los aviones que no los tenían fueron re-equipados con los correspondientes monitores de TV en el asiento posterior para uso del oficial de armas y sistemas. La primera misión exitosa de la dupla Tornado/Buccaneer tuvo lugar el 2 de enero (luego de siete días de la llegada de los aviones al teatro de operaciones y de intenso entrenamiento conjunto in situ entre las tripulaciones de ambas plataformas) cuando cuatro Tornados basados en Muharraq destruyeron el puente caminero de Al Samawah en Iraq, sobre el río Éufrates.


    Fig.29 Blackburn Buccaneer SB2 del No 208 Sqn, Golfo Pérsico, 1991

    Para el 8 de febrero, 12 Buccaneers se encontraban operando en el Golfo proveyendo apoyo para las fuerzas de Dhahran y Muharraq. La campaña destinada a cortar la línea de comunicación entre Bagdad y Kuwait disminuyó luego del 11 de febrero, cuando los aeródromos volvieron a ser blancos de ataques. Esta vez, los hangares fortificados de aeronaves fueron atacados por armas de precisión, objetivos para los cuales se había determinado que dos bombas por Tornado serían suficientes.

    Iraq había desarrollado la defensa de sus campos aéreos durante los 8 años de guerra que libró contra su vecino Irán. Estos hangares fortificados habían sido construidos bajo los más altos estándares – a partir de las experiencias con hangares tanto del Pacto de Varsovia como de la OTAN – con asistencia extranjera (compañías belgas, británicas, francesas, alemanas, italianas, suizas y yugoslavas); disponían de una cobertura de 120cm de concreto reforzado (vs. los 70cm de un hangar OTAN estándar) y algunos se encontraban cubiertos con arena para dificultar su detección desde el aire e incrementar la protección. Sendos portones de acero de 40 toneladas rellenados con concreto y trampas húmedas debajo del pavimento para contrarrestar ataques con NAPALM, así como paredes anti-explosión de concreto armado con terraplenes de arena ubicadas a 38 metros de cada refugio, complementaban las medidas de seguridad.

    (sigue...)

    Dejar un comentario:


  • Invitado
    respondió
    ALARM no es exclusivamente un arma de tipo “dispara y olvida” como su similar estadounidense, el AGM-88 HARM (High Speed Anti-Radiation Missile). Aunque puede desplegarse en modo ‘directo’ contra una fuente detectada de radar, más bien está destinado a misiones cuidadosamente planificadas con antelación de supresión de defensas antiaéreas enemigas (Suppression of Enemy Air Defences – SEAD) en las cuales es capaz de proveer protección a una fuerza de ataque durante los varios minutos que les tome atravesar un corredor fuertemente defendido o un objetivo protegido por sistemas antiaéreos. Esto es posible gracias a su habilidad de ‘merodear’ sobre el enemigo. Al ser lanzado, el misil puede ser programado para ascender a aproximadamente 70 mil pies donde despliega un paracaídas y comienza a descender lentamente. Mientras que el HARM puede ser eludido mediante la técnica de ‘pestañeo’ – con el operador enemigo apagando el radar y luego, encendiéndolo de nuevo – durante su corto tiempo de vuelo, ALARM puede permanecer suspendido aún luego de que la fuente de emisión haya cesado; si el radar enemigo vuelve a encenderse, el misil descarta su paracaídas, readquiere su objetivo y acelera para destruirlo.


    Fig.24 Configuración típica SEAD con 2 (a 3) misiles ALARM, 2 tanques de combustible externos de 2,250 litros y equipamiento de autoprotección y guerra electrónica (foto: Mike Rondot)

    El proceso en sí es sumamente complejo. La computadora que acompaña al sistema produce una cinta de data, la cual es cargada en el misil antes de que el Tornado despegue y contiene los parámetros de señales de radares enemigos y su prioridad para ser atacados durante esa misión en particular. Durante las etapas previas al despliegue operacional, aeronaves ELINT fueron asignadas a fin de ‘mapear’ la red de defensa antiaérea iraquí y obtener detalles sobre las defensas individuales de cada base. Armados con esta información, los planificadores militares pudieron deducir las mejores formas de usar los ALARM en apoyo a las fuerzas de ataque.

    Las misiones se planean en colaboración con la fuerza de ataque de manera tal que los aviones que portan ALARM se aproximen al blanco desde una dirección distinta, lanzando sus misiles de forma que estos permanezcan sobre el área del objetivo mientras comienzan los ataques. El misil ha sido alimentado con la altitud, rumbo, velocidad y punto de lanzamiento proyectados del aparato y ha sido instruido (por decir) para virar 10 grados a babor, volar 20 millas y buscar señales provenientes del radar de búsqueda y control de tiro del sistema SA-6 o, si ese tipo de amenaza no se encuentra presente, del sistema SA-2 o de artillería antiaérea, en ese orden de importancia. Debido a la base de datos digital, sin embargo, el misil puede ser instantáneamente actualizado utilizando la computadora del Tornado si se decidiese cambiar los parámetros de lanzamiento, mientras que el navegante puede introducir distintas prioridades o cambiar cualquier otro parámetro al momento del lanzamiento.

    El momento de la verdad llegó a las 2310hrs GMT del 16 de enero (0210 hora local) cuando dos Tornado levantaron vuelo desde la pista de Tabuk en apoyo a cuatro de sus compañeros que habían decolado una hora antes para bombardear el aeródromo Al Asad con JP233. Los Flt Lt Roche y Bellamy a bordo del ZD810 y Williams y Goddard tripulando el ZD850, cada uno cargando 3 ALARMs, no requirieron reabastecimiento aéreo por estar más livianos y consecuentemente, pudieron salir más tarde.


    Fig.25 ZD851/AJ ‘Amanda Jane’ en la losa de Tabuk, previo a una misión de supresión de defensas antiaéreas sobre Iraq (foto: John Cotterill)

    Aproximándose al blanco a una altura de 200 pies (61 metros) con el radar de seguimiento de terreno en modo ‘duro’, los dos aviones lanzaron con éxito cuatro de sus seis ALARM a las 0350hrs del 17 de enero, cinco minutos antes de que la fuerza de ataque arribara. Todos regresaron sanos y salvos a la base mientras ocho bombarderos volvieron a visitar Al Asad la noche del 17 sin reportar bajas, a pesar de no haber contado con escolta SEAD. Aproximadamente a la misma hora, cuatro aviones portando misiles ALARM partieron rumbo al campo aéreo H-3 y lanzaron diez misiles cada uno en un proceso de ablandamiento de las defensas aéreas. Pocas horas después, una segunda escuadrilla compuesta por 4 elementos apoyaba una misión de tres bombarderos provenientes de Tabuk sobre el aeropuerto H-3, mas a pesar de buenos lanzamientos de misiles antirradiación, la cortina de AAA resultó ser tan densa que obligó a cancelar las pasadas de ataque con JP233.

    En una nueva salida, cuatro Tornado armados con ALARM fueron asignados en horas de la tarde del 21 de enero como apoyo para un ataque por parte de bombarderos F-15E Strike Eagle de la USAF contra depósitos de misiles SCUD en Al Qaim. Cada uno llevaba tres misiles, de los cuales diez alcanzaron sus blancos. Dos aparatos SEAD adicionales fueron pareados con los F-15 para atacar el mismo objetivo el 23. Una misión posterior fue planeada en apoyo a aviones Tornado de ataque de la Real Fuerza Aérea Saudí (RSAF), pero se vio plagada de problemas antes de su ejecución. Los saudíes fueron incapaces de proveer precisión superior a una ventana de 30 minutos para su tiempo de llegada al blanco y fallaron en ser específicos respecto de su rumbo de aproximación. Cuando recibieron presión por parte de los británicos para clarificar la información respecto al último punto (a fin de evitar una potencial colisión entre aeronaves aliadas), los saudíes sugirieron diligentemente que los Tornado de la RAF encendieran sus luces de navegación sobre el área del blanco a fin de que pudiesen ser divisados por sus colegas árabes. Naturalmente, la propuesta fue enérgicamente rechazada…

    Los operadores de radar iraquíes pronto acumularon una dosis saludable de respeto hacia el sistema ALARM y sus similares estadounidenses, AGM-45 Shrike y AGM-88 HARM. Las emisiones de radar decayeron hasta tal punto que cuatro aviones completamente cargados fueron enviados únicamente en tres misiones, necesitando las demás únicamente de dos. Más aún, a partir del 26 de enero en adelante, cada avión que salía en misión cargaba dos misiles en lugar de tres: ello se debía además al hecho de que, puesto que el ALARM había entrado recientemente en producción, escaseaban los ejemplares en stock y el suministro de armamento nuevo se encontraba en un nivel precario. La planta de BAe en Lostock (Lancashire) se encontraba trabajando a tiempo completo para poder producir los misiles que eran directamente enviados al Golfo y de ahí, disparados en combate. Aviones que no se necesitaban en misiones SEAD podían dedicarse a misiones de bombardeo.

    A partir del 22 de enero, los Tornado de bombardeo basados en Tabuk habían cambiado a misiones a cota media a fin de evitar el nutrido fuego de artillería antiaérea a baja cota, pero los lanzadores de ALARM continuaron operando a 200 pies por tres días más. Su primera misión diurna consistió en atacar el complejo de almacenamiento de municiones de Qubaysah en la tarde del 22 de enero, pero estas no se convirtieron en salidas regulares sino hasta una semana después. Comenzando con una formación de tres aviones con 2 misiles cada uno, contra un depósito de combustible en el campo aéreo H-3 el 25 de enero, la fuerza de supresión de defensas antiaéreas comenzó volando con la fuerza de ataque a alturas de entre 20 y 24 mil pies (6,100 – 7,320 metros). Esto resolvió algunos problemas, como el hecho de que los aparatos SEAD fuesen identificados por el controlador E-3 Sentry AWACS como posibles “amenazas hostiles” mientras volaban a baja cota. La rapidez con la que los cazas e interceptores de la Coalición podían enganchar los blancos detectados por los AWACS con sus radares ni bien estos eran anunciados por la red de comunicaciones puede que haya sido reconfortante para el resto de naves aliadas, pero para los aviones portando ALARM significaba tener que encender rápidamente sus interrogadores IFF para demostrar que se encontraban en el bando correcto.

    Otro problema que se resolvió al llevar a los Tornado lanzadores de misiles ALARM a alturas medias fue el hecho de que el misil ejecuta un pequeño cabeceo negativo cuando es lanzado, producto de la leve inclinación presentada por la interfaz riel de lanzamiento; aunque 61 metros proveían suficiente espacio para el lanzamiento – con el Tornado levantando ligeramente la nariz al momento de presionar el disparador para compensar la caída – el encendido del motor cohete y la luz del mismo reflejada por el suelo del desierto temporalmente enceguecían a la tripulación que llevaba visores nocturnos, fuera del hecho de que la traza luminosa de un misil aparentemente “despegando” desde tierra (cual si fuera un SAM) producía confusión e incomodidad entre las naves aliadas – esto era especialmente cierto para las tripulaciones de los F-15E Strike Eagle, quienes no se beneficiaban de una charla pre-vuelo conjunta con sus compañeros de escolta SEAD británicos.


    Fig.26 ALARM demostró ser un arma eficaz y temible

    Para inicios de febrero y a pesar de los esfuerzos de BAe, los suministros de ALARM habían casi sido agotados. La última misión que involucró el lanzamiento de misiles fue volada al anochecer del 13 de enero por los Tornado ZD748 y ZD851, llevando cada uno dos ALARM y apoyados por una misión de bombardeo contra la base aérea de Al Taqaddum. La última misión programada para desplegar misiles antirradiación tuvo lugar el 26 de febrero, con los GR1 ZD746 y ZD851, equipados de forma similar, programados como escolta para un paquete de ataque contra el campo aéreo de Habbanniyah, pero debió ser abortada debido a la deficiente meteorología. En total, se volaron 24 misiones ALARM, totalizando 52 salidas de combate (incluyendo cuatro abortadas luego del despegue) durante las cuales 121 unidades fueron disparadas. ZD746, con 12 misiones exitosas y 2 abortadas, fue el que más misiles disparó (31 unidades). ZD851 totalizó 11 misiones exitosas y dos misiones abortadas con 29 lanzamientos, mientras que ZD851 hizo lo propio con 27.

    (sigue...)

    Dejar un comentario:

Trabajando...
X