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Guerra contra la Confederación Perú-Boliviana ¿quién perdió más?

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  • Murciélago88
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    Mi opinión al respecto

    Santa Cruz y la Confederación (1835-1839)
    En 1835, llamado por el presidente Orbegoso, el presidente boliviano Andrés de Santa Cruz entró al Perú al frente de su ejército. No era un desconocido en la historia peruana. Nacido en el Alto Perú en 1792, había servido a los ejércitos virreinales, hasta unirse a las fuerzas de San Martín, y había tenido papel decisivo en el motín de Balconcillo, la segunda expedición a intermedios y las campañas bolivarianas. Presidente de Bolivia en 1829, había engrandecido a la joven República, convirtiéndola en una Estado progresista, respetable en el extranjero y en pleno desarrollo, siendo considerado el único período exitoso en la historia de Bolivia en el siglo XIX, puesto que tras Santa Cruz, sólo seguiría la etapa que Alcides Arguedas denominó acertadamente, como de los "caudillos bárbaros".
    Con la intervención boliviana, Salaverry, que había tomado medidas moralizadoras en la administración pública, se alió con su antiguo rival, Gamarra, decidido a defender la independencia nacional que veía amenazada por Santa Cruz. Si bien Gamarra fue derrotado y exiliado, Salaverry no se desalentó: organizó un ejército que le era fervorosamente leal y declaró la “guerra a muerte” contra los bolivianos. Pese a un triunfo inicial en Uchumayo (de donde deriva la marcha militar peruana por antonomasia, el Ataque de Uchumayo), el impetuoso caudillo peruano fue derrotado en la decisiva batalla de Socabaya. Capturado y juzgado, fue fusilado en Arequipa el 18 de febrero de 1836, no sin protestar por escrito y ante el pelotón por la "bárbara conducta del conquistador". Apenas tenía 29 años.
    Muerto Salaverry y desterrado Gamarra, Santa Cruz halló el momento para lograr su proyecto de unir al Perú y Bolivia. Originalmente pensaba unir a Bolivia y al sur del Perú, pues comprendía que el norte del Perú no aceptaría la idea de la unión con Bolivia (“si paso del Apurímac no solo me pierdo sino que pierdo a Bolivia… (que) sin mí se convertirá en una mazamorra”), pero sus consejeros, en especial, José Joaquín de Mora le insistieron en el todo o nada, porque con “el norte sin el sur como parte integrante suya, no tendrá Ud. paz nunca, nunca”.
    Con tal idea, Santa Cruz dividió al Perú en dos estados: Estado Nor Peruano y Estado Sur Peruano, manteniendo la integridad de Bolivia, y luego de tres asambleas preparatorias, en Sicuani, Tapacarí y Huaura, el 28 de octubre de 1836, Santa Cruz declaró establecida la Confederación Perú-Boliviana, y fue proclamado Protector de la misma, con omnímodos poderes. Al año siguiente, el 1 de mayo de 1837, en una Asamblea en Tacna, con tres representantes (un militar, un sacerdote y un jurista) por cada Estado, se aprobó la Constitución Política de los Estados Nor, Sud Peruanos y Bolivia. En este texto, que constaba de 45 artículos, se acordaba la creación de la Confederación en base a la unión de Bolivia y los Estados Nor y Sud Peruanos, con el objeto de mantener su seguridad interna y externa, además de su recíproca independencia.
    Si bien cada Estado confederado tendría su propio gobierno, con igualdad de derechos, incluida la ciudadanía, estarían sujetos a un Gobierno General de la Confederación, con atribuciones militares, diplomáticas y económicas, ejercidas por el Poder Ejecutivo general, el Poder Judicial general y el Poder Legislativo general. La religión de la Confederación era la Católica, Apostólica y Romana, sin mencionar alguna restricción al ejercicio de otros cultos.
    El Poder Ejecutivo general residía en el Jefe Supremo de la Confederación y en sus Ministros. El Jefe Supremo era el Protector, que contaba con omnímodos poderes militares, políticos, diplomáticos, además de tener la iniciativa legislativa en aspectos educativos y judiciales, y de poder nombrar y destituir a los Presidentes de los Estados confederados. Duraba 10 años en el cargo, con posibilidad de prorrogarse.
    El Poder Judicial general sólo se ejercía en causas especiales, y contra los funcionarios susceptibles de ser procesados. Las Cortes Supremas y Superiores de los Estados confederados mantendrían sus funciones.
    El Poder Legislativo general era bicameral, compuesto por un Senado y una Cámara de Representantes , que representaban a los Estados confederados.
    El Senado, compuesto por 15 miembros mayores de 40 años y con mil pesos de renta anual, designados por el Protector, en base a propuestas de los Colegios Electorales departamentales; se encargaba irónicamente de juzgar al Protector por traición y retención indebida del poder, y a sus Ministros por los delitos cometidos en ejercicio de sus funciones; aprobaba o rechazaba los Tratados entre la Confederación y otros países; decretaba premios y honores a quienes prestasen servicios a la Confederación; examinaba las bulas y documentos pontificios para darles o negarles su aprobación, y permitiría a los ciudadanos de la Confederación el uso de honores extranjeros.
    La Cámara de Representantes constaría de 25 miembros mayores de 30 años y con 500 pesos de renta anual, electos por el Congreso general de la Confederación, en base a los candidatos propuestos por los Colegios Electorales. Esta Cámara tenía iniciativa legislativa, salvo en los aspectos de los que se encargaba el Senado; aprobaba los Presupuestos, concedía o negaba carta de naturaleza a los extranjeros, iniciaba los trámites de empréstitos y su amortización.
    En materia de derechos, el texto de 1837 no reguló nada, dejando su regulación al arbitrio de cada Estado confederado, que a su vez conservaban su moneda, armas y pabellones. La bandera de la Confederación sería de color punzó con las armas de los Estados confederados unidos por un laurel.
    El proyecto de la Confederación, el más ambicioso sin duda del siglo XIX peruano, dio lugar a un Estado extenso y poderoso, que gobernado por un estadista como Santa Cruz, quien había logrado verdaderos prodigios en Bolivia, podría llegar a ser una gran potencia. Desde el punto de vista geopolítico, la Confederación consagraba la relación geográfica, histórica y económica entre el Perú (sobre todo el sur del Perú) y Bolivia, establecida desde tiempos prehispánicos, afianzada en tiempos coloniales, y que el virrey don Manuel de Guirior destacase en su célebre carta de 1776 al criticar la creación del Virreinato del Río de la Plata.
    Sin embargo, para forjar tal idea, Santa Cruz había atentado contra la unidad peruana, y debió recurrir a medios sangrientos que necesariamente le habían atraído odios y resentimientos, por lo que su proyecto no podía durar mucho, pues muchos peruanos vieron en la intervención de Santa Cruz a una invasión boliviana, e hicieron todo lo posible para derribarla.
    Los emigrados peruanos, donde destacaban Gamarra, Castilla, La Fuente, Vivanco, y Pardo y Aliaga, planearon desde el exilio, la forma de liquidar la Confederación. Su centro fue Chile, donde el gobierno del presidente José Joaquín Prieto, cuya principal figura era su ministro don Diego Portales, quien dejó una huella profunda en la evolución política chilena, siendo conocido como el Organizador de la República (aunque esa idea está siendo discutida en los últimos años por quienes lo ven como la decisiva desviación hacia el autoritarismo dentro de la historia chilena).
    El conservador Portales impulsó ante todo el desarrollo comercial de Valparaíso, lo que por fuerza lo llevaba a la competencia con el Callao. Ya Portales consideraba una ventaja para Chile la división del Alto y el Bajo Perú, además de mantenerlo alejado de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Inicialmente primó la razón (no olvidemos el lema chileno) y se logró un acuerdo en 1835, pero la agitación en el Perú y la anulación de este tratado por Orbegoso, llevó a Portales a pensar en usar la fuerza, sobre todo cuando Santa Cruz proclamó la Confederación, y buscó contrarrestar la competencia comercial chilena y vitalizar el comercio del nuevo Estado. Portales entonces, valiéndose de una serie de pretextos (especialmente la expedición Freire), declaró la guerra a la Confederación. En una célebre carta, Portales afirmó que “La posición de Chile frente a la Confederación... es insostenible… Unidos estos dos Estados (Perú y Bolivia), aun cuando no más sea que momentáneamente, serán siempre más que Chile en todo orden de cuestiones y circunstancias… debemos dominar para siempre en el Pacífico: esta debe ser su máxima ahora, y ojalá fuera la de Chile para siempre”.
    Pero Portales no llegaría a ver la destrucción de la Confederación: la guerra era impopular en Chile, todavía influido por el ideal americanista, y un grupo de oficiales se sublevaron y tomaron preso al omnipotente Ministro, exigiendo el final de las hostilidades, y ante el riesgo de ser derrotados, lo fusilaron y remataron a bayonetazos (junio de 1837). El crimen desató una reacción de furor nacionalista en Chile, que hizo popular la guerra, atribuyendo a Santa Cruz implicancias en el crimen.
    Fueron necesarias dos expediciones del ejército chileno con el apoyo de los peruanos antisantacrucinos. La primera expedición restauradora, al mando del almirante Blanco Encalada, fue derrotada en Arequipa y debió firmar el Tratado de Paucarpata (noviembre de 1837), y en un acto que luego lamentaría, Santa Cruz permitió retirarse a las tropas chilenas. El Tratado de Paucarpata no fue aprobado por el gobierno chileno, y la guerra continuó. La segunda expedición restauradora, al mando del general Manuel Bulnes, y con el apoyo de Gamarra y Castilla, capturó Lima y venció a Orbegoso en Guía. Luego se retiraron hacia la sierra norte, hacia donde Santa Cruz los siguió, librándose la batalla decisiva en Yungay en enero de 1839. Santa Cruz fue derrotado, lo que significó el final de la Confederación y el derrumbe de su débil entramado, dependiente de la suerte de su caudillo, quien tras varias vicisitudes, acabaría en el exilio en Francia, donde moriría en 1865.

    24 de septiembre de 2011. En: http://apuntesderechoehistoria.blogs...1835-1839.html

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  • barathrum
    respondió
    [QUOTE]
    Originalmente publicado por Degan Ver Mensaje

    a) Porqué Salaverry llamó a estas guerras “segunda independencia de Perú”…?

    b) Porqué Salaverry nombra como su segundo a Gamarra, quien se exilia en Chile para ayudar en la guerra “Restauradora”…?

    c) Porque el presidente de la Confederación era Boliviano y habían tropas bolivianas en lo que hoy es Perú…?

    d) Porque al destruirse la confederación y ser nombrado presidente del Perú restaurado Gamarra, éste intenta invadir Bolivia a la fuerza…?

    e) Porque hasta hoy Perú sigue siendo Perú y Bolivia sigue siendo Bolivia…?

    QUOTE]
    senor "degan" no quiera tratar de impresionar en que les sobra argumentos .
    se puede decir mucho por el lado chileno como tambien se puede decir mucho por el lado peruano.
    pero lo de usted son especulaciones que e visto en muchas respuestas suyas nada mas
    Editado por última vez por barathrum; https://www.defensa.pe/member/4694-barathrum en 07/08/11, 15:20:33. Razón: 434

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  • isesaki1188
    respondió
    Estos fueron los reales motivos por los que Chile le declara la guerra a la Confederacion peruano-boliviana.

    Guerra contra la Confederación Perú-Boliviana

    Los antecedentes del enfrentamiento bélico con la Confederación Perú-Boliviana son complejos y diversos. Entre ellos se destaca como primer elemento, el deterioro de las relaciones económicas. Finalizadas las guerras de independencia, se recobran las relaciones comerciales con ambos países. Al igual que antaño -durante el periodo colonial-, dichos lazos se sustentan en el trigo que Chile exporta a Perú y el azúcar que se importa desde allí, siendo este intercambio de mayor importancia para la economía de las dos naciones. El 19 de junio de 1832, por un decreto peruano, todo el trigo chileno que desembarca en El Callao es sujeto a gravamen, creándose así una verdadera lucha de tarifas aduaneras, puesto que Chile decide actuar de la misma forma con los productos procedentes del país vecino. A pesar de que la situación se resuelve con un tratado en 1835, el clima de hostilidad ya se ha establecido en las relaciones bilaterales de ambos países.

    Un segundo antecedente y posiblemente el más determinante, es la figura del coronel Andrés de Santa Cruz, Presidente de Bolivia, al cual el gobierno de Chile observa con recelo y sospecha. Él ha logrado mantener el control y el poder en Bolivia, y tiene claras intenciones de intervenir en Perú, donde las luchas internas facilitan sus deseos de crear una confederación, uniendo a Bolivia y Perú del norte y sur bajo su protectorado. Estas acciones son interpretadas por Chile como expansionistas, y por lo tanto peligrosas. Diego Portales está convencido de que la confederación es una amenaza para los intereses chilenos y Manuel Blanco Encalada no hace más que confirmar sus temores.

    En esta atmósfera, nuevas contingencias prenden la mecha que desencadena la guerra. El gobernador de Arequipa, designado por Santa Cruz, decide desconocer la deuda que Perú tiene con Chile, y que incluye los gastos de la Expedición Libertadora. Esta situación, más las sospechas del gobierno, provocan la acción chilena en contra de la Confederación. El ministro Mariano Egaña es enviado a Lima para exigir la disolución de la Confederación, el reconocimiento de la deuda que Perú tiene con Chile y el restablecimiento igualitario de las relaciones comerciales. Santa Cruz se niega aceptar la primera de las exigencias, con lo cual Chile declara la guerra el 28 de diciembre de 1836.

    La primera acción bélica comandada por Manuel Blanco Encalada fracasa en su misión. Se firma el Tratado de Paucarpata, en donde se reconoce y acepta a la Confederación. Este tratado es posteriormente rechazado por el gobierno chileno, y Blanco Encalada sometido a consejo de guerra, siendo finalmente absuelto. En Chile la declaración de guerra genera diferencias tanto en la opinión pública como en el Ejército, creando revueltas y conspiraciones que resultarán en la captura y asesinato de Portales, en junio de 1837. En diciembre del mismo año una segunda expedición es enviada a Perú, encabezada por Manuel Bulnes, que luego de varios enfrentamientos, derrota definitivamente a las fuerzas de la Confederación, en la batalla de Yungay, en enero de 1839. Con ello la Confederación se disuelve y la hegemonía militar y comercial de Chile en el Pacífico sur, queda resguardada.


    La fuente, que es chilena, es esta:

    http://www.educarchile.cl/integracio...836&hito=94932

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  • ScudPeru
    respondió
    más bien tú no aportas, solo hablas y hablas, y yo no te diría nada de no ser porque estás en un foro peruano, ya sé que vas a salir con eso de que cada uno tiene derecho a hablar como donde uno quiere porque el internet es libre, pero yo no tengo nada contra tí, no te conozco, por lo tanto no puedo tener nada contra alguien que no conozco, pero hombre, tus comentarios sí que molestan, porque en el post anterior te aclaré que no había nada personal contra ti y tu país, solo que tu llamas a los héroes peruanos, "héroes morales", pues creo que a ti como chileno te molestaría que dijeran eso de tus héroes, ¿no es así?, héroes son héroes y punto, tú pides argumentos y no los das, he visto a varios foristas chilenos que han entrado aquí, algunos han opinado, pero los que son como tú molestan, porque no hacen otra cosa que hablar mal del Perú, siempre de manera implícita, pero lo hacen, y no soy el único que te lo ha reprochado, ¿o me equivoco?, siempre tratas de hacer quedar al Perú como el malo, como el traidor, como el causante de las guerras, o sea, si estuvieras en un foro chileno, di lo que se te dé la regalada gana, pero da la casualidad que estás en un foro de peruanos y para peruanos, opina, nadie te dice nada, pero no mandes indirectas, no somos tontos, y primeramente el problema con España fue en 1864, no en 1964, y claro que los puertos chilenos se veían amenazados, en caso de que los españoles invadieran nuestros puertos, los puertos sudamericanos se veían amenazados, y pues los políticos chilenos obviamente, en una más de sus guerras preventivas, declararon la guerra a España, aunque ésta vez la amenaza sí era real, o dime tú, ¿cuál fue el motivo real por el que declararon la guerra a España?, ¿pura solidaridad?, no pues, ya estamos bien viejos para creernos esos cuentos, y sí, no hacen falta explicaciones para saber muy bien que parte de la doctrina Portales era tener el dominio del Pacífico sur, ¿de qué manera podrían ostentar un dominio teniendo tan cerca a un Estado de las dimensiones y el posible poderío de la Confederación?, y mira que lo mismo sucedió luego de la guerra del Pacífico, pero ésta vez por el tema plebiscitario, mira cómo se coludieron con Bolivia para destruir al Perú,

    "Perú sigue enviando tropas a su frontera norte. Es la ocasión de realizar el ideal de nuestra salida al mar. Chile nos garantiza la victoria, nos da dinero, armas y gente. Nos proporciona la ayuda del Ecuador, del Brasil y la neutralidad de Argentina. Es la ocasión más preciosa de nuestra historia. Chile no pide nada, sólo quiere terminar la cuestión de las cautivas dejando de ser vecino del Perú. Llegará hasta garantizar la estabilidad de nuestro puerto. Ruego indicar inmediatamente si necesita un millón de libras o más, si puede dar por garantía alguna entrada aduanera, saludos. (Luis Arce – Canciller boliviano / Telegrama 19 JUL 1909”.

    Y mira nada más lo que dijo el mismísmo presidente boliviano:

    “Necesitamos 15,000 fusiles con 15 millones de tiros; 24 ametralladoras; 30 piezas de artillería con respectiva munición, más 300 caballos ensillados y 200 mulas. Si todos estos elementos nos los proporciona ese gobierno, deberán embarcarlos inmediatamente con destino a Antofagasta. Además, necesitamos un millón de libras para desarrollar una campaña larga. Respecto a personal de jefes y oficiales que hemos de necesitar, irán indicaciones posteriores – (Presidencia de Bolivia / Telegrama 22 JUL 1909”.

    Y mira también lo que dice un diplomático chileno, Manuel Barros Van Buren, ésto fue extraído de un libro llamado Historia diplomática de Chile


    La amistad entre Chile y Ecuador, fortalecida a través de los años, grata a la psicología de ambos pueblos y estimulada por un activo intercambio cultural, había pasado a ocupar un lugar preponderante en la atención de la Cancillería chilena. A esto contribuían diversos elementos, además de los ya nombrados: la necesidad de crearle al Perú un frente de retaguardia en el caso de que la tensión existente no derivara hacia aguas mansas; la presencia en Ecuador, a partir de 1908, de una misión militar, una misión naval, una misión pedagógica, una policial y otra de aduanas y un considerable número de becarios ecuatorianos en Chile; los intereses generales del Pacífico, en los que Ecuador ocupaba un lugar determinante por la posesión de las islas Galápagos, y el puerto de Guayaquil.

    Como ya vimos en los capítulos precedentes, servía nuestra misión en Quito don Víctor Eastman Cox, diplomático de carrera, bastamente vinculado a la sociedad serrana por su matrimonio y relaciones personales, y un hombre de gran ambiente político y popular. A cargo de las misiones especiales estaban el teniente coronel Luis Cabrera, el capitán de corbeta señor Stone, el capitán de policía don Alejandro Jaramillo y el asesor pedagógico don Francisco San Cristóbal. Todo este pequeño mundo de técnicos hacía de la Legación de Chile el epicentro de una importante actividad política que si, por un lado, halagó ampliamente nuestra satisfacción, por otro fue un quebradero de cabeza verdaderamente serio para la Cancillería de Santiago.

    A partir de 1895 ocupaba la presidencia del país un entrañable amigo de Chile: el general Eloy Alfaro. La amistad entre Alfaro e Eastman allanó muchos problemas, casi todos derivados del conflicto que Ecuador mantenía con el Perú y en el cual sus perspectivas no eran promisorias. Como recordaremos, el fallo del perito español señor Menéndez Pelayo no le había sido favorable. La resolución de S. M. Alfonso XIII de no conocer el asunto produjo cierto alivio en Quito, pero es evidente que su causa se había debilitado en América y que la sentencia del perito había producido en el Perú la resolución de exigir el cumplimiento del fallo por sobre toda otra consideración. Por otra parte, Colombia, al iniciar sus conversaciones con Lima sobre el condominio del río Amazonas, había dejado totalmente de lado al Ecuador y la Cancillería de Quito no cabía en sí de indignación.

    Los diplomáticos ecuatorianos aconsejaron a Alfaro buscar una alianza estrecha con Chile que consultara un convenio militar, un sistema de consultas y una integración económica. Mientras Chile estudiaba las proposiciones parciales que hizo en Santiago el ministro señor Rafael Elizalde, la diplomacia peruana atacó a fondo, exigiendo un pronunciamiento de la comisión de neutrales. Después de muchas discusiones, éstos lograron exigir el retroceso de la línea militar a una distancia que impedía un peligro inmediato de guerra, pero no la animosidad de los bandos.

    En 1910, Chile sugirió a Alfaro llevar el asunto a la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya y, mientras tanto, buscar un arreglo directo con los peruanos sobre la base de partir el Oriente Amazónico en dos. La Chancillería ecuatoriana resolvió, entonces, llevar el caso al Congreso Bolivariano de 1911, y ya veremos en el próximo párrafo los resultados de esta gestión.

    Mientras la actividad diplomática apresuraba su ritmo, los sucesos políticos se precipitaban en Ecuador. Alfaro, en pugna con las fuerzas católicas y abandonado por los principales caudillos del partido liberal, del cual era "el viejo luchador", debió enfrentar una revolución que lo derribó del poder. El depuesto presidente buscó asilo político en la Legación de Chile. Eastman obtuvo del nuevo gobierno que se le concediera un pasaporte para marchar a Panamá.

    En enero de 1912, el general Pedro Montera se sublevó en Guayaquil con la intención de reponer a Alfaro. Don Eloy, seducido por los llamados de su sobrino Flavio, vino a su patria a ponerse al frente do las fuerzas liberales. Pero la suerte le fue adversa. Abandonado por los suyos, derrotadas sus tropas, sentenciado por el gobierno, fue llevado a Quito, donde una soldadesca incontrolada asaltó la cárcel y lo mató. El populacho arrastró su cuerpo por la ciudad hasta el campo del Egido, donde lo quemaron. Con el murieron seis de sus colaboradores.

    La situación de Chile estaba destinada a correr la suerte del presidente muerto, a cuya amistad estaba tan íntimamente unido. En efecto, los triunfadores de la revolución comenzaron por acosar al ministro Eastman de todo género de desaires. El diario El Guante, de propiedad del señor Manuel J. Calle, inició una campaña de injurias y calumnias en contra del teniente coronel Cabrera. A los chilenos, en general, de les acusó de “sayones de Alfaro”, “imperialistas coludidos con el Perú” y otras especies.

    El ministro del Interior, señor Intriago, llegó a aconsejar al jefe revolucionario, general Freile Zaldumbide, romper relaciones con Chile. La Cancillería, dirigida por Alfredo Baquerizo Moreno, se opuso.

    Cuando Chile estaba ya resuelto a retirar a su ministro en Quito y a sus cinco misiones técnicas, ocupó el poder el general Leonidas Plaza, hombre de gran rectitud y sensatez. Comprendiendo que todo el encono provenía de la amistad de Eastman con el depuesto presidente, creyó neutralizarla otorgando al ministro de Chile el mismo grado de simpatía de que gozaba antes. Y para acallar a sus partidarios dejó sacrificar a Cabrera como víctima propiciatoria.


    He especificado bien la fuente, para que no digas que hablo por hablar, lee tú mismo, durante la Confederación sucedió lo mismo, y no creo que sea odio de Chile hacia nosotros, sólo que quieren proteger sus intereses, y como dije antes, sin importar si eso se logra a costa de otros países, y ya sabes, no tengo nada personal contra ti, solo limítate a respetar a nuestros héroes, y a hablar con propiedad, te vuelvo a recalcar, estás en un foro de peruanos, recuerda bien eso.

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  • Degan
    respondió
    ScudPerú…

    Llevas recién 4 post en este foro, 2 de los cuales son ataques personales a mí…

    a) Si no te gusta lo que digo, entrega argumentos sostenibles que te apoyen, pues tu opinión personal no importa mucho a nadie

    b) Si soy fan o no de Portales y Pinochet…¿qué te importa a ti?

    c) Explica porqué Chile necesitaría una excusa para destruir a la Confederación

    d) Respecto a la guerra contra España de 1964, ¿por qué los puertos chilenos se verían amenazados?

    e) Te recuerdo que el combate de Abtao fue después que Chile y Perú le declararan la Guerra a España…y que el bombardeo a Valparaíso fue después que Chile capturo el buque español Cobadonga y el almirante español se suicidó.

    f) Claro que no existen los países amigos, solo los intereses, pues Perú si que buscó una excusa para entrar en la guerra apoyando a Bolivia y tratar de incorporar a Argentina, pese a la ayuda chilena contra España.

    Ojala contestes con algo útil....y no como otros, que solo opinan,pero no aportan.

    Saludos,

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