Saqueo chileno de la Universidad de San Marcos.- Invasores a órdenes de Lagos Marchant hurtaron, destruyeron o inutilizaron los Gabinetes de Física y Mineralogía, Laboratorio de Química, Gabinete de Anatomía, el Jardín Botánico, el Museo de Historia Natural, la Sala de Disecciones, la Biblioteca...


Escribe: César Vásquez Bazán
(Publicado por una fina cortesía de su Seguro Servidor D. Castinaldo.)

A partir de enero de 1881, la Universidad Mayor de San Marcos fue saqueada por los batallones chilenos Santiago, Curicó, Rengo, Chacabuco, Miraflores y Aconcagua. Los invasores del sur tomaron posesión de los diversos edificios universitarios como el Convictorio de San Carlos, el Seminario de Santo Toribio, la Escuela de Medicina de San Fernando, el Jardín Botánico, el Museo de Historia Natural, la Sala de Disecciones y la Biblioteca.

Los ocupantes chilenos marcaron su paso por estos edificios con las huellas del hurto y la destrucción. Gran parte de sus atracos en los anteriores locales –incluyendo los Gabinetes de Física y Mineralogía, el Laboratorio de Química, el Gabinete de Anatomía y la Biblioteca– fue remitida a Santiago vía Valparaíso. Los efectos robados llevaban el marbete “P. L – Valparaíso”, siendo “P. L” las iniciales del atracador Pedro Lagos Marchant. Otra parte de los robos fue vendida en Lima por la soldadesca chilena, ávida de dinero. La parte que no pudo enviarse a Chile o liquidarse en el mercado fue destruida o inutilizada.

El tomo XIII de los Anales Universitarios del Perú, publicado en 1887, informa sobre el saqueo chileno. Guillermo A. Seoane, secretario general de la Universidad de San Marcos, escribió al respecto en la página 275 de los Anales: “Durante los treinta y cuatro meses del despojo que mantuvo cerradas para nosotros las puertas de la Universidad, refirieron innumerables testigos oculares que los soldados vendían al peso, en las pulperías, no solamente libros sino también voluminosos legajos de los archivos; refirieron asimismo que los muebles y aparatos se sacaban por carretadas, formando bultos cuyo rótulo, que por lo general era “P. L – Valparaíso”, revelaba el hecho público, deliberado y consentido de la apropiación”.

A continuación se incluye el informe detallado de treinta y dos páginas con los resultados de la ocupación del Convictorio de San Carlos y el Seminario de Santo Toribio, dos de los varios locales de la Universidad de San Marcos. Los resultados del faenón chileno pueden resumirse en aulas vacías; libros y archivos robados; paredes destruidas; puertas, ventanas y vidrios desaparecidos; anfiteatros, aparatos, escritorios, estanterías, mesas, sofás, sillones, sillas, arañas de cristal, candelabros, alfombras, cortinas, retratos, relojes, espejos, excusados, escupideras, efigies, floreros, lámparas, crucifijos y coronas, desaparecidos…

Viviendo en el año 2011, se hace difícil pensar que los invasores chilenos fueran a remitir a Santiago, por ejemplo, sofás, sillones o sillas. Sin embargo, existen los documentos (ver la página 305) que prueban que esto fue así. En febrero de 1885, la Intendencia General del Ejército y Armada en Campaña de Chile devolvió a la Universidad de San Marcos una minúscula fracción de sus hurtos, constituida por dos sofás, dos sillones chicos, veinte sillas grandes y seis sillas chicas. La remisión fue efectuada desde Valparaíso. La relación de los treinta muebles devueltos por los militares chilenos comprueba que los invasores del sur enviaron a su país hasta este tipo de efectos.

Obra citada

García Calderón, Francisco. 1887. Anales Universitarios del Perú. Tomo XIII. Lima: Imprenta del Universo, páginas 275-306.